La sangría que no cesa en Irak causa una desbandada de los adeptos republicanos más fieles al presidente de EEUU, George Bush. El mandatario sigue firme en no cambiar de estrategia en el país pese a la creciente impopularidad de la guerra, que se ha convertido en un obstáculo cara a las elecciones legislativas del 7 noviembre, en las que los republicanos se juegan la mayoría que tienen en el Congreso desde hace 12 años.

El propio Bush admitió el miércoles que la situación en Irak es comparable a la de Vietnam en 1968, tras la ofensiva de Tet, que los historiadores consideran un punto de inflexión hacia la retirada estadounidense del país asiático. "Algo en mi interior me dice que todo este tiempo han tratado de causar el daño suficiente para que nos vayamos", reconoció el presidente de EEUU.

Carroll Doherty, del prestigioso centro de estudios y sondeos Pew Research Center, subrayó que "Bush es hoy un factor mucho más negativo que en las elecciones legislativas del 2002". Con apenas el 37% de apoyo a su gestión, frente al 62% que gozaba hace cuatro años, el presidente se ha convertido en la personificación de una guerra cada vez más impopular. Solo el 16% de los ciudadanos aprueban ahora la gestión republicana en el Congreso, según el diario The Wall Street Journal.

VIOLENCIA CONTINUADA La imparable violencia en Irak es el factor fundamental del hundimiento de Bush, según revelan los sondeos. Solamente en las últimas tres semanas, los estadounidenses han tenido que encajar una avalancha de desagradables noticias, a causa del significativo aumento de los ataques sufridos por las fuerzas de EEUU durante el Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes. En lo que va de mes, son ya 72 los soldados estadounidenses caídos. El número de iraquís muertos a causa de la guerra es mucho mayor. Solo ayer, hubo más de 60.

Los mandos militares de EEUU en Irak se inclinan por cambiar de estrategia. Lo pidió ayer el general William Caldwell, portavoz de las fuerzas estadounidenses en el país ocupado. Al reconocer el fracaso de la operación Juntos hacia Adelante, lanzada en agosto para controlar la rampante violencia en la capital iraquí, Caldwell calificó de "descorazonadora" la situación en Bagdad. Poco después, el jefe de las fuerzas de EEUU en Irak, general George Casey, ordenó revisar la marcha de la operación. Otro portavoz, el teniente coronel Christopher Garver, matizó cuidadosamente: "La violencia, pese a preocuparnos gravemente, no es la causa de esta revisión".

También entre los propios republicanos en el Congreso hay un coro creciente de voces que piden un cambio de estrategia en Irak, ante la perspectiva, cada vez más firme, de que los demócratas logren ganar los 15 escaños que necesitan para obtener la mayoría en la Cámara baja, y acortar los seis escaños que les llevan de ventaja a los republicanos en el Senado. Pese a la presión, Bush se mantiene firme en que sus 140.000 soldados deben seguir en Irak.

REPATRIACIÓN ESCALONADA Bush puede tener pronto sobre la mesa una propuesta de salida de Irak, que pasaría por la repatriación escalonada de las tropas. La está planificando James Baker, exsecretario de Estado del expresidente Bush (padre), que hoy encabeza el Grupo de Estudio de Irak, una comisión de 10 sabios creada en marzo para buscar una salida al conflicto bélico.

Aunque sus conclusiones no se harán públicas hasta pasadas las elecciones, Baker ya ha indicado que es partidario de un cambio de estrategia para tratar de arrebatar a los demócratas los votantes indecisos contrarios a la guerra de Irak.