El presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, advirtió ayer en la cumbre de Lahti que la Unión Europea (UE) "perdería credibilidad si cambia energía por derechos humanos". Pese a su enorme dependencia en materia energética, la UE no puede callar ante las violaciones de los derechos humanos y la creciente deriva autoritaria del régimen ruso a cambio de garantizarse la seguridad del aprovisionamiento de gas y petróleo, añadió Borrell.

La Eurocámara, explicó Borrell, ya expresó en una resolución en junio su creciente preocupación por "el debilitamiento de la democracia en Rusia, el incremento del control estatal sobre los medios de comunicación y las cada vez mayores dificultades impuestas a la oposición". La investigación sobre el asesinato de la periodista Anna Polit-kóvskaya, muy crítica con el presidente Vladimir Putin, "será un test sobre la situación de los derechos humanos, la libertad de expresión y el Estado de derecho en Rusia", destacó Borrell. "El futuro acuerdo de asociación estratégica con Rusia debe tener en cuenta los intereses econó-micos, pero también, de forma muy relevante, la situación política sobre derechos humanos y sobre el Estado de derecho".

Amnistía Internacional también expresó su temor de que los intereses económicos de la UE primen sobre principios políticos esenciales. "Europa no va hacer ningún favor a nadie, y menos a la población rusa, si permite que las cuestiones energéticas pasen por encima de todo. Es crucial que la UE no limite sus protestas únicamente a las palabras", pidió la organización a los líderes europeos.