Es un país remoto, donde los hombres van en carros tirados, no por mulas, sino por campesinas, el vino se hace con orina de caballo y la canción más popular se titula Arroja a los judíos al pozo. Es la nación primitiva e impresentable, inventada por Sacha Baron Cohen, el cómico más divertido del Reino Unido. Sus espectáculos en la televisión Channel 4, que también se distribuyen en EEUU, son tremendamente populares. Aunque a las autoridades de Kazajistán no les hace gracia la caricatura que el actor hace del país.

El personaje que ha creado desde hace un año continuas fricciones diplomáticas es Borat Sagdiyev, un reportero hortera y asilvestrado, que ha desembarcando en EEUU procedente de la exrepública soviética. Aunque Borat es una pura ficción, a los ojos de los telespectadores es el embajador de un lugar en Asia Central, del que nadie sabe casi nada y del que da una imagen execrable y desternillante.

Primitivo e intolerante

El país que dibuja Borat es brutal, primitivo, intolerante y misógino. Las mujeres están encerradas en jaulas y los hombres compran esposas por 15 galones de insecticida. Su gente es tan racista que en los pueblos, según el reportero, "corren a los judíos" por la calle como se corren los toros en Pamplona. El propio Cohen es judío, nacido en Londres, lo que no le ha impedido ganarse las iras de los rabinos con otro de sus personajes, un negro rapero, llamado Alí G.

La primera disputa con el Gobierno de la exrepública soviética estalló en noviembre del año pasado, cuando Borat presentó en Lisboa los premios europeos de la música de MTV, retransmitidos a escala planetaria. El actor llegó a bordo de un avión de Air Kazakh, a cuyos mandos iba un piloto tuerto, que llevaba en la mano una botella de vodka. El ministro de Exteriores, Yerján Ashibayev, se puso furioso y calificó la broma de "absolutamente inaceptable".

Borat le respondió, desde internet, diciendo que apoyaba completamente que el Gobierno de su país demandara a un judío como Cohen, al tiempo que resaltaba la modernidad de la nación ofendida. "Desde el 2003, Kazajistán es tan civilizado como cualquier otro país en el mundo. Las mujeres ahora pueden viajar en autobús, los homosexuales ya no tienen que llevar sombreros azules y la edad de consentimiento para las relaciones sexuales ha aumentado a los 8 años", escribió.

El humorista se había marcado otro tanto. Como dijo entonces un diplomático occidental a la agencia Reuters: "Hagan lo que hagan las autoridades de Kazajistán, nunca pueden ganar".

Festival de Sitges

Ahora está a punto de estrenarse un largometraje protagonizado por Borat, que dio la sorpresa hace unos días en el Festival de Sitges. El corresponsal que perdió a su mujer por el disparo de un cazador que la confundió con un oso, aparece en la película completamente obsesionado con encontrar a la actriz Pamela Anderson. Los que la han visto afirman que es para partirse de risa. Dado lo que se les viene encima, las autoridades de Kazajistán han cambiado de táctica.

El pasado jueves invitaron oficialmente al Borat a visitar al fin su tierra natal. "Su viaje le puede llevar a muchos descubrimientos, como por ejemplo que las mujeres no solo viajan en autobús, sino que también conducen sus propios coches", asegura el diplomático Rajat Aliyev, número dos del Ministerio de Exteriores, que ha cursado la invitación.