La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, instó el sábado a Rusia y a Georgia a ponerse de acuerdo respecto a los denominados "conflictos congelados" de Abjasia y Osetia del Sur. "Creo que hemos dejado claro a ambas partes que deben prevalecer las cabezas frías en este asunto", dijo Rice. Los líderes de Osetia del Sur y de Abjasia, que proclamaron la independencia de Georgia hace más de una década, reiteraron ayer su negativa a buscar un acuerdo con Tiflis, que había amenazado con usar la fuerza para establecer de nuevo "la integridad del país".

El presidente ruso, Vladimir Putin, también ofreció su visión sobre el tema a los líderes de la Unión Europea en Finlandia. Durante el pasado viernes, dijo que Georgia "provocará un baño de sangre si busca recuperar el control de las regiones por medios militares".

El interés de Washington hacia Georgia tiene dos objetivos: controlar el tránsito de las riquezas energéticas del mar Caspio y consolidar la presencia militar estadounidense en la región, que tradicionalmente ha sido zona de interés para Moscú. El papel geopolítico de Georgia aumentó cuando Estados Unidos comenzó a invertir en la construcción del oleoducto desde Bakú, capital de Azerbaiyán, hasta la terminal del puerto turco de Ceyhan, pasando por Georgia. Este proyecto garantiza a Georgia más de 800 millones de euros en inversiones.