Más críticas a la política del presidente de Estados Unidos, George Bush, en Irak. Esta vez, la voz disonante procede de un alto funcionario del Departamento de Estado. Alberto Fernández, director de la Oficina de Oriente Próximo, no tuvo reparos en calificar la actuación de la Casa Blanca en Irak de "arrogante", "estúpida" y "llena de errores" desde que se ordenó la invasión del país árabe en el mes de marzo del 2003.

Las declaraciones de Fernández tienen una importancia especial, no solo porque se producen a pocas semanas de las legislativas de EEUU, sino porque las hizo ante los micrófonos de la televisión qatarí Al Jazira, el canal de noticias con mayor audiencia en el mundo árabe.

El alto funcionario dijo además que Washington está dispuesto a abrir el diálogo con los grupos armados iraquís, excepto aquellos que estén asociados a Al Qaeda. "Estamos abiertos al diálogo porque todos sabemos que, al final, el fin de los asesinatos está ligado a una reconciliación nacional efectiva", dijo.

FRANCOTIRADORES Ayer, el Ejército Islámico de Irak desmintió categóricamente que esté negociando un alto el fuego con las autoridades estadounidenses en Ammán, como señalaron en días pasados algunos medios periodísticos.

En un vídeo difundido también por Al Jazira, un miembro de esta organización --con el rostro cubierto-- presentó unas imágenes en las que se ve cómo francotiradores de este grupo armado abaten a tiros a tres soldados estadounidenses. El encapuchado afirmó que los insurgentes habían aprendido la técnica del disparo a larga distancia de un libro escrito por un exmilitar del Ejército de EEUU. "Los francotiradores deben tener nervios templados, foco y buena vista", afirmó en la grabación.

Según el Pentágono, las acciones armadas de los rebeldes han aumentado un 22% este mes, que ha coincidido con el Ramadán. En total, 79 soldados de EEUU han muerto en octubre, el mes más mortífero de este año para las tropas ocupantes.

ORDEN EN LA FAMILIA CHIÍ Desde el mes de julio, 258 militares de EEUU han muerto en Irak. El despliegue de más de 30.000 efectivos estadounidenses en Bagdad el pasado mes de junio, para participar, junto a tropas iraquís, en la operación Juntos hacia adelante, puede ser una de las razones del incremento de muertos.

Presionado por su propio partido, el republicano, y por una opinión pública cada vez más crítica, Bush busca la manera de enderezar la situación para evitar el anunciado fracaso en las elecciones parlamentarias del próximo mes de noviembre.

El diario The New York Times aseguró ayer que Washington tiene previsto forzar al Gobierno del primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, para que se involucre más en la pacificación y seguridad del país. Bush, que se ha reunido con los máximos responsables del Departamento de Defensa, insistió el sábado en que el objetivo de su Administración es "la victoria" en Irak. "Lo que cambia es la táctica que empleamos para conseguir este objetivo", dijo.

Para Washington, el primer paso es que Maliki ponga orden, al menos, dentro de la familia chií. Las profundas divisiones en el seno de la comunidad más numerosa del país, actualmente en el poder y que representa el 60% de la población iraquí, son cada vez más evidentes.

DESARMAR A LAS MILICIAS Hasta ahora, Maliki ha sido incapaz de desarmar a los milicianos del clérigo radical Moktada al Sadr, tal y como le exige el Gobierno de EEUU. Los radicales chiís no solo se enfrentan a los rebeldes sunís, sino que participan en la muerte de cientos de civiles en una lucha interconfesional que arrastra al país a la guerra civil. También han librado combates con la policía iraquí. Los últimos tuvieron lugar en las ciudades de Al Amara y Suwayra, al sur de la capital.

El Acuerdo de la Meca, firmado el pasado viernes por religiosos iraquís chiís y sunís, no parece que vaya a poner fin a la violencia. De hecho, los principales líderes espirituales de ambas confesiones no viajaron a Arabia Saudí. De momento, al menos 31 personas murieron ayer en diferentes atentados perpetrados en distintos lugares de Irak.