El Gobierno alemán aprobó ayer la más significativa reorganización de las Fuerzas Armadas desde la segunda guerra mundial. Un documento de 133 páginas establece que el Ejército "se convertirá en una fuerza de intervención" dedicada a objetivos como la prevención de crisis, el mantenimiento de la paz, las operaciones en zonas de conflicto y "la lucha contra el terrorismo internacional". Los analistas consideran que ese cambio obedece a las presiones de los aliados de la OTAN y de la Unión Europea (UE).

La defensa de las fronteras no será ya la principal tarea del Ejército alemán, y sí las intervenciones internacionales de gran envergadura. La decisión del Gobierno encabezado por la cancillera, Angela Merkel, ha coincidido con el comienzo de la que ha sido la misión más delicada de las Fuerzas Armadas desde 1945: el despliegue naval en el Líbano para impedir el comercio de armas. Ayer, precisamente, Alemania e Israel intercambiaron informaciones contradictorias sobre un supuesto incidente entre aviones israelís y un buque alemán.

El documento aprobado ayer en la reunión del Consejo de Ministros --La política de seguridad en Alemania y el futuro de la Bundeswehr-- establece que el Ejército alemán deberá en el futuro poder desplegar a 14.000 soldados en cinco misiones internacionales distintas y simultáneas.