Los últimos ataques contra varios autobuses en diferentes localidades de las afueras de la ciudad de París --uno de ellos, pistola en mano-- parecen confirmar la tesis de algunos responsables policiales sobre la radicalización de la violencia urbana en los suburbios, orquestada esta vez por bandas de delincuentes organizados. En este sentido, el secretario general del Sindicato de Oficiales de la Policía, Bruno Beschizza, declaró a este diario que ya no son jóvenes con reivindicaciones sociales, sino "individuos que declaran la guerra a la República".

El hecho es que la última acción contra un autobús urbano, en la madrugada de ayer --entre Bagnolet y Montreuil (norte de París)-- tenía aires de asalto de película del oeste. Una banda de jóvenes encapuchados y armados subieron al autobús y, pistola en mano, hicieron bajar a los pasajeros. Luego escaparon con el vehículo, al que prendieron fuego tras rociarlo con líquido inflamable.

Horas antes, otra banda de jóvenes con la cara tapada había hecho lo mismo con un autobús en Nanterre. Otro ataque del mismo estilo tuvo lugar al sur de París, en AthisMons. Allí, tres jóvenes encapuchados desalojaron el autobús antes de incendiarlo con un cóctel molotov. Algo parecido ocurrió en Lyón, donde fue quemado un autocar privado.

PERSPECTIVA NEGATIVA Las autoridades y las asociaciones temen lo peor y que, una vez más, "paguen justos por pecadores". Las empresas de transporte afectadas están dispuestas a suprimir o desviar las líneas que pasan por las zonas calientes, pero esto implicaría dejar incomunicadas a millones de personas que dependen del autobús para moverse.

La policía lo interpreta como otra estrategia de los "mafiosos locales" para marcar su territorio. El sindicato Action cree que es una "declaración de guerra a la República".