El escándalo de espionaje en Italia se amplifica a medida que se conocen más datos de la oscura trama "para neutralizar a los progresistas" y aumenta la lista de las personas espiadas hasta el pasado abril, entre ellas el primer ministro, Romano Prodi. Conocido el caso solo un mes después de la detención de una veintena de personas bajo la acusación de formar parte de una red de escuchas ilegales a personalidades, la prensa italiana denunció ayer la existencia de un "poder oculto", al tiempo que se preguntaba por el destinatario final de las informaciones confidenciales recabadas.

Hasta más de cien veces fue espiada la declaración de la renta del entonces opositor Prodi y de su mujer, Flavia Franzoni, a través de los ordenadores de la Agencia Tributaria. También fueron controlados los patrimonios del exprimer ministro Silvio Berlusconi y el de su hija Marina. Así como los del expresidente Carlo Azeglio Ciampi, del actual jefe del Estado, Giorgio Napolitano, y de los dos máximos dirigentes del partido Demócratas de Izquierda, Massimo D´Alema y Piero Fassino. Figuran en la lista los futbolistas Francesco Totti y Alessandro del Piero.

127 INVESTIGADAS La Fiscalía de Milán ha comunicado que están siendo investigadas 127 personas, de las que 117 son empleados de la Agencia Tributaria y el resto agentes de la policía financiera. El relevo en la cúpula del contraespionaje (Sismi) y de la policía financiera se vislumbra en el horizonte. Según los diarios Corriere della Sera y La Repubblica, existen indicios de que los funcionarios y suboficiales implicados estaban "dirigidos" desde lo más alto de ambas instituciones.

Citando fuentes propias, ambos rotativos explicaron que la red habría formado parte de un "plan del contraespionaje", elaborado inmediatamente antes de la victoria de los conservadores en la primavera del 2001. El objetivo de esa conspiración sería neutralizar a los principales líderes progresistas con el uso público de informaciones personales, como las inversiones realizadas y la situación patrimonial.

"Hay que reformar rápidamente los servicios secretos cambiando las cúpulas", dijo ayer un preocupado Fassino. "Esos métodos tiene que ser cortados por lo sano", subrayó D´Alema. "Es necesario un profundo saneamiento", añadió Fausto Bertinotti, presidente del Senado.

"UN FAROL" Berlusconi dijo ayer que, en su opinion, se trata de "un farol total", y opinó que probablemente se trata solo de "curiosidades" de los funcionarios de Hacienda.

La investigación empezó hace tres semanas, cuando la Fiscalía de Milán recibió una denuncia del Ministerio de Economía y Hacienda. Al final de la pasada campaña electoral, varios diarios conservadores publicaron informaciones financieras sobre Prodi y su esposa, que solo pudieron salir de Hacienda. Sin embargo, a principios del verano se destapó la red de espionaje telefónico supuestamente organizado desde la cúpula de Telecom por altos funcionarios que habían trabajado también para el contraespionaje.