A pesar de que la policía francesa calificó ayer de "relativamente calmada" la noche del pasado sábado en la periferia de París, los enfrentamientos entre las fuerzas policiales y las bandas de jóvenes de los suburbios parisinos continúan produciéndose.

En la madrugada de ayer, seis policías de la región parisina resultaron heridos y, en Marsella (departamento de Bocas del Ródano, en el sur de Francia), una estudiante, de 26 años, está al borde de la muerte tras sufrir graves quemaduras en el incendio de un autobús urbano cuando circulaba por uno de los denominados "barrios sensibles" de la ciudad.

Coincidiendo con el primer aniversario de la ola de disturbios callejeros que sacudió a toda Francia el pasado año, 277 coches y ocho autobuses fueron quemados en la periferia de París. Los agentes de policía detuvieron a 47 personas en todo el país acusadas de altercados públicos.

El ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, reaccionó inmediatamente ante el recrudecimiento de la situación enviando refuerzos, y el primer ministro, Dominique de Villepin, ha previsto para hoy una reunión para tratar el problema de la seguridad en el transporte público.

Las autoridades policiales de Marsella han hecho un llamamiento ciudadano para identificar a los responsables del ataque al autobús. El modo de llevar a cabo el sabotaje fue el mismo que el utilizado en la periferia parisina. El grupo de asaltantes iba encapuchado y roció el vehículo con un líquido inflamable.