Lula, que el viernes cumplió 61 años, es el primer presidente de Brasil de origen obrero. Los brasileños con derecho a voto --en total, 125.913.479 personas, de los que el 51,5% son mujeres-- quisieron que fuera así en el 2002 y ayer le revalidaron su confianza. ¿Por qué gana Lula? Gana, muy probablemente, porque la vida de la población ha mejorado durante su primer mandato. La economía del país más grande de América Latina tiene la inflación bajo control, los niveles de empleo crecieron y las deudas con el Fondo Monetario Internacional se saldaron. Todos los indicadores económicos son la envidia de los países de su entorno y de los antecesores de Lula en el cargo. Lula, exsindicalista de izquierdas, prometió hace cuatro años cambiar el modelo neoliberal.

Sin embargo, siguió los pasos del anterior presidente, Fernando Henrique Cardoso, y con mayor rigor mejoró la economía. Hoy es la décima a nivel mundial, con un PIB (Producto Interno Bruto) en valor nominal de 795.776 millones de dólares en 2005 y una esperanza de vida para la población que supera los 70 años. Brasil tiene pendientes tres asuntos importantes: corregir las desigualdades sociales, que aún son grandes; la deforestación de la Amazonia y la corrupción.