El Reino Unido es un país de tolerancia y los que deseen establecerse en él deben aceptar sus valores si quieren formar parte de la sociedad. El mensaje lanzado ayer por el primer ministro británico, Tony Blair, es el más radical de los pronunciados hasta ahora por el jefe del Gobierno del Reino Unido sobre la diversidad cultural, y estaba especialmente dirigido a la comunidad islámica. "La razón por la que tenemos este debate no es el extremismo generalizado. Se debe a una nueva y virulenta forma de ideología asociada con una minoría de nuestra comunidad musulmana", dijo Blair. "No tenemos un problema con británicos de origen hindú, afrocaribeño, chino o polaco. Tampoco tenemos un problema con la mayoría de la comunidad musulmana", añadió.

El premier reconoció que los valores del multiculturalismo sufrieron un duro golpe con los atentados suicidas llevados a cabo en Londres por radicales islámicos y abogó por una política de integración, que hasta ahora no formaba parte del modelo social británico. "Nuestra tolerancia es lo que hace que Gran Bretaña sea Gran Bretaña. Así pues, o aceptáis esto o no vengáis aquí. No queremos a gente que siembra el odio, sea cual sea su raza, religión o credo", declaró Blair ante una audiencia formada por académicos, estudiantes y líderes musulmanes.

CRÍTICAS DE MUSULMANES "Hay un derecho a ser diferente, pero un deber de integrarse. Eso es lo que significa ser británicos", añadió marcando un giro en la actitud de las autoridades británicas hacia las minorías étnicas y religiosas. La Asociación Británica de Musulmanes calificó las declaraciones de Blair de "alarmantes". El primer ministro debe ayudar a los necesitados, en lugar de invertir "miles de millones en ocupaciones ilegales, que no ayudan a promover el multiculturalismo" en el país, dijo un portavoz de la asociación refiriéndose a la guerra de Irak y a Afganistán.