En Oriente Próximo las treguas son extremadamente volátiles y apenas suelen durar. La última entre Israel y Hamás, acordada en el mes de noviembre del 2006, solo consiguió mantenerse vigente unas semanas. Pero para los dos contendientes, la guerra de desgaste y baja intensidad que mantienen desde entonces está teniendo un coste demasiado elevado. Desde principios de año han muerto cuatro civiles israelís a causa de los cohetes palestinos y ocho estudiantes religiosos, víctimas de un atentado. Las represalias hebreas han acabado con más de 450 palestinos, la mitad civiles.

El bloqueo de Gaza y el aislamiento de Hamás defendido por EEUU e impuesto por Israel no han dado frutos. Ni la población se ha sublevado contra el Gobierno islamista ni las facciones han detenido los cohetes contra el sur de Israel.