Dentro de cuatro años, las fuerzas de seguridad afganas --es decir, los 134.000 policías y los 170.000 soldados del Ejército Nacional Afgano (ANA), que para entonces deben estar operativos-- deberán haber asumido la responsabilidad de las operaciones de seguridad. Para finales de año, los cuerpos de seguridad locales se habrán hecho cargo de dichas tareas en algunas zonas del país asiático, para así aliviar la carga de las 150.000 tropas internacionales presentes en el país. Así lo acordó y apoyó ayer la denominada Conferencia de Kabul, en la que representantes de 60 países donantes y organizaciones debatieron además los planes gubernamentales para negociar con la insurgencia talibán para que deje las armas.

El comunicado final de la reunión, durante la cual los talibanes realizaron varios lanzamientos de proyectiles sin causar daños personales, resume la necesidad de que las autoridades afganas asuman las riendas de su propio destino: "Las Fuerzas de Seguridad Afganas deben dirigir y llevar a cabo operaciones militares en todas las provincias hacia el final del 2014".

RETIRADA DE EEUU Estados Unidos planea comenzar a retirar las tropas a partir de julio del año próximo. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, presente en la conferencia de la capital afgana, quiso resaltar que dicho objetivo enfatizaba la necesidad de las tropas internacionales de transferir más responsabilidades al Gobierno afgano. "La fecha de julio del 2011 subraya nuestra necesidad de rapidez y la firmeza de nuestra determinación; el proceso de transición es demasiado importante para que sea pospuesta indefinidamente", destacó la mandataria durante la cita.

Dicha transición incluye un plan para lograr que 35.000 combatientes talibanes de a pie depongan las armas a cambio de dinero mientras se negocia con los cabecillas rebeldes moderados, plan que también recibió el respaldo de los países y organizaciones presentes en Kabul.

Los observadores valoran con escepticismo ambas fechas, tanto la fijada para iniciar la retirada como la establecida para que las fuerzas de seguridad afganas asuman el control de todo el territorio nacional. "Es un objetivo muy necesario, pero en términos de su aplicación práctica, hay muchas cuestiones que deben ser respondidas antes de fijarnos un calendario", aseguró.

La otra gran cuestión a debate en el encuentro en Kabul de ayer es la gestión del flujo de ayuda humanitaria. Afganistán ha recibido 40.000 millones de dólares desde el 2002, el año siguiente a la caída del régimen talibán. Pese a que un tercio de esta cantidad se ha dedicado a programas de ayuda humanitaria, en muchos casos este dinero no ha llegado a los destinatarios por mala administración.

DOS AÑOS DE PLAZO El texto final de la cita estipula que, en un plazo de dos años, el 50% del flujo financiero debe pasar por manos gubernamentales, respondiendo así a una petición formulada por el mismo presidente Hamid Karzai.

Además, los donantes aceptaron que en el mismo plazo el 80% de la ayuda total sea dedicada a proyectos fijados por Kabul.

A cambio de mayor capacidad de decisión respecto al flujo de dinero que la comunidad internacional invierte en el país, el Gobierno afgano se compromete a establecer en seis meses un comité legal que revise las leyes afganas sobre la corrupción y las adecue a las convenciones de Naciones Unidas sobre el tema.

Además, a partir del presente año, el Ejecutivo afgano de Karzai publicará declaraciones propiedades de todos sus funcionarios de alto rango.