Es, quizá, el arma más poderosa que tienen los terroristas que, en cuestión de unas horas, son capaces de sembrar el pánico y poner en alerta a los servicios secretos de medio mundo. Eso es lo que ocurrió ayer después de que las autoridades localizaran dos paquetes sospechosos en sendos aviones de la compañía UPS en el Reino Unido y en Dubái, que habían salido el jueves de Yemen y que tenían como destino final la ciudad de Chicago.

El presidente de EEUU, Barack Obama, aseguró anoche, en una comparecencia de última hora, que la amenaza terrorista era "creíble" y que los dos paquetes sospechosos "aparentemente, contienen explosivo". Obama aseguró que Al Qaeda en la Península Arábiga sigue planeando ataques contra EEUU.

PROTEGER A LOS CIUDADANOS Fue el asesor de seguridad nacional, John Brennan, el encargado de alertar el jueves por la noche al presidente estadounidense, Barack Obama, quien inmediatamente después ordenó a los servicios de espionaje adoptar las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos, según confirmó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quien añadió que se extremaron las medidas de seguridad en aeropuertos de Nueva Jersey y Pensilvania.

Dos aviones de carga que llegaron a primera hora de la mañana a los aeropuertos internacionales de Newark y Filadelfia fueron revisados a fondo por los responsables de la compañía de mensajería UPS sin que se encontrara nada sospechoso en su interior. The New York Times precisó también que las autoridades inspeccionaron un camión de reparto de UPS en Brooklyn, mientras que otros medios de comunicación hablaron de 13 paquetes revisados en diferentes puntos de EEUU a lo largo del día.

Aunque en un primer momento se informó de que los artefactos encontrados podrían ser bombas, las autoridades aseguraron más tarde que en realidad se trataba de cartuchos de tinta de impresora que contenían cables y un pequeño circuito electrónico recubiertos con una sustancia blanca. Una portavoz del FBI aseguró que dos de los paquetes sospechosos iban dirigidos a instituciones religiosas de Chicago, por lo que instó a iglesias, sinagogas y mezquitas de la ciudad a que extremaran la vigilancia.

El Reino Unido no tiene vuelos directos con Yemen y la carga sospechosa había llegado al aeropuerto de East Midlands, en el centro de Inglaterra, vía Alemania, camino de Chicago. Hacía las 3.30 de la madrugada se examinó el paquete, pero no se encontró ningún explosivo, y pasadas las nueve de la mañana se restableció la normalidad. A primera hora de la tarde se hizo una nueva revisión. El objeto sospechoso era una impresora, con unos cables extraños y un polvo blanco en el cartucho de tinta.

AVIÓN ESCOLTADO Horas después, dos aviones militares de EEUU escoltaban hasta Nueva York un avión comercial procedente de Dubái con un pasajero sospechoso a bordo.

Mientras el Gobierno yemení ordenó una "exhaustiva" investigación, algunas cadenas de TV, como la CNN, ya aseguraron antes de la intervención de Obama, citando fuentes del espionaje, que la lista de sospechosos detrás de los paquetes estaría encabezada por la rama que tiene la red de Osama bin Laden en la Península Arábiga. Fue precisamente en Yemen donde recibió entrenamiento Omar Faruk Abdul Mutalab, el terrorista que intentó volar por los aires un avión en Detroit el día de Navidad del 2009.

Según explicó Obama en su comparecencia, el citado asesor de seguridad nacional, John Brennan, habló con el presidente yemení, Alí Saleh. El jefe de la Casa Blanca subrayó que EEUU reforzará la cooperación con el Gobierno yemení. "No ahorraremos ningún esfuerzo en investigar" lo sucedido, dijo.