Me dejé mi hipérbole en casa". La pancarta, una de las miles que ayer salpicaron de ingenio e ironía el Mall de Washington, resumía el espíritu de una marcha organizada por dos cómicos que, en un momento de profunda polarización y radicalización de los extremos en Estados Unidos, se ha convertido en uno de los acontecimientos de la recta final de la campaña para las elecciones legislativas del martes.

Los dos humoristas, Jon Stewart y Stephen Colbert, hace tiempo que se consolidaron como algo más que exitosos presentadores de magacines nocturnos de humor en la televisión. Habían acostumbrado a las críticas y parodias a la prensa ultra (conservadora o progresista), y a las denuncias con humor de asuntos y personajes políticos. Pero nunca antes hasta ayer habían demostrado su poder político. Y lo hicieron llevando hasta los pies del Capitolio a varios centenares de miles de personas, entre 200.000 y 400.000 según distintos cálculos.

La llamada era, según el título de las propuestas unidas en una sola marcha, "restaurar la cordura" o, en un juego con la parodia de periodista ultraconservador que ha creado Colbert con su personaje, "mantener el miedo vivo". Pero, más allá de la sátira, había un mensaje serio: tratar de demostrar al mundo que los estadounidenses no son los radicales que la mayoría del tiempo describen los medios de comunicación y, a menudo, encarnan los representantes políticos.

"Estados Unidos no es lo que se está viendo fuera, pero de cualquier forma tenemos que calmarnos", dijo Norman, un jubilado de 75 años llegado de Nueva Jersey. Él es republicano, no el perfil más habitual en una marcha donde la mayoría de los participantes respondían más al prototipo de demócrata y, en entrevistas aleatorias, se definían más como progresistas.

Antes de la marcha hubo muchos debates entre analistas y medios de comunicación sobre si este era o no un acto político y hay quien se plantea también por qué se moviliza ante una convocatoria de dos comediantes gente que no ha salido a las calles por causas concretas como las protestas contra la guerra.

La marcha acabó siendo en la misma medida una respuesta al radicalismo de seguidores y políticos del Tea Party, y al de medios de comunicación como la Fox (conservadora) o MSNBC (progresista).

"La prensa es nuestro sistema inmune y si reacciona de forma exagerada ante todo nos pondrá más enfermos. Si ponemos el altavoz a todo no oímos nada. Los canales 24 horas todo noticias no causaron nuestros problemas, pero están haciendo mucho más difícil resolverlo", proclamó Stewart.