Mientras sus simpatizantes o franquiciados tratan de sembrar el terror en Europa, el Estado Islámico (EI) sigue cediendo terreno en lo que denominó su califato, tanto en Siria como en Irak. El Ejército iraquí recuperó ayer el control de varios pueblos en la comarca de Tel Afar (noroeste), donde dio comienzo la ofensiva para expulsar al EI, informó la comandancia militar.

Tel Afar es la última gran región que controla el EI en la provincia de Nínive, después de la recuperación de su capital, Mosul, que fue el gran bastión de los yihadistas en Irak desde el 2014. Antes de la ocupación, la ciudad tenía 200.000 habitantes y era un enclave chií en un área mayoritariamente suní.

La Organización de la ONU para Asuntos Humanitarios alertó ayer de que miles de civiles que huyen de la ciudad de Tel Afar y poblaciones aledañas están en «riesgo extremo» y necesitan asistencia humanitaria. «Más de 30.000 personas ya han huido del distrito», dijo en un comunicado la organización.