Aunque el Estado Islámico (EI) esté perdiendo combatientes y territorio en Irak y Siria, sigue siendo la organización terrorista más mortífera del mundo, según un informe de la Universidad de Maryland (EEUU). En el 2016, los milicianos del EI llevaron a cabo más de 1.400 ataques y mataron a más de 7.000 personas, cerca del 20% más que en el 2015, de acuerdo con la base de datos universitaria Global Terrorism Database.

Este incremento se registró incluso cuando los ataques terroristas y las muertes resultantes en todo el mundo cayeron cerca de un 10% en el 2016.

Además de la violencia vinculada al grupo central del EI en Irak y Siria, otros grupos afiliados a la organización yihadista perpetraron el año pasado más de 950 ataques que causaron la muerte de unas 3.000 personas.

En el 2016, cuatro grupos adicionales juraron lealtad al EI. Filiales en Bangladés, Yemen, Libia, Afganistán-Pakistán y Filipinas mataron a más personas y cometieron más atentados que en el año anterior, según el informe.

El grupo ha incrementado las llamadas a sus seguidores para que cometan ataques en solitario como los ocurridos en Orlando, San Bernardino, Londres, Manchester o Niza. «Durante este mismo periodo, hemos visto un incremento en el número de asaltantes individuales», explicó Erin Miller, autor del estudio.