Las relaciones entre España y Francia sufren el peso de dos lastres: las escasez de conexiones eléctricas que permitan exportar energía de la Península al resto de Europa; y los controles fronterizos que se aplican en los Pirineos. Esos dos temas estarán muy presentes en las reuniones de los ministros de Interior y de Energía de ambos países, que se celebrarán este jueves como parte de la cumbre hispano-francesa de Barcelona. En ella, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez firmarán el primer Tratado de Amistad, algo que París sólo tiene dentro de la Unión Europea con sus otros dos socios principales, Berlín y Roma. España, por su parte, tiene uno similar con Portugal.

De los dos temas, el más acuciante es el de las interconexiones energéticas. La invasión rusa de Ucrania y el cierre del grifo del gas han elevado los precios y han puesto en alerta a Alemania, que busca desesperadamente que la energía fluya libremente por el suelo europeo para satisfacer sus necesidades de gas o electricidad. 

Pero España, a día de hoy, sigue siendo técnicamente una isla energética. Hay pocos cables por los que llevar electricidad, y eso impide exportar energía en grandes cantidades cuando le sobra o importarla cuando la necesita. Francia, productor de energía nuclear, está celoso de la competencia de Portugal y España para exportar electricidad. Solo hay capacidad de mover por la red actual hacia Francia 3.000 Megavatios. Eso es sólo un 2,8% del total del país. Muy lejos del objetivo del 10% que puso la Comisión Europea para 2020 o del 15% que se pretende conseguir para 2030. Hay tres proyectos en marcha para paliar esa escasez: una nueva conexión submarina a través del Golfo de Vizcaya, prevista para 2027 (que sumará 2.000 MW a la capacidad actual) y otras dos a través de Navarra y Aragón, para 2030 (3.000 MW más, hasta los 8.000 MW). La española Red Eléctrica alerta de que, incluso si todo sale bien, se estará lejos de los planes de la UE. 

Sobre todo ello debatirán en Barcelona la ministra de Transición Energética, Teresa Ribera y su homóloga francesa, Agnès Pannier-Runacher, antes de presentar sus conclusiones en la reunión plenaria de los presidentes Macron y Sánchez con diez de sus respectivos ministros. Tratarán ambas también de la reforma del mercado energético europeo, donde hay una “razonable sintonía” entre Madrid y París, según fuentes de Moncloa. Mientras tanto, Macron baraja la posibilidad de pedir una extensión más allá del mes de mayo del mecanismo de la llamada "excepción ibérica", que les permite fijar los precios de la electricidad. Una solución de continuidad si los 27 no llegan pronto a un acuerdo para reformar el mercado de la energía europeo.

Control de fronteras

Otro de los disensos entre España y Francia es el relativo a la frontera común. Macron mantiene activados los controles desde los atentados terroristas de París y Niza de 2015 y 2016, respectivamente. En 2020, durante la pandemia, los países europeos cerraron las fronteras a cal y canto, pero después empezaron a abrirlas gradualmente. Francia, no. 

El Gobierno galo mantiene totalmente cerrados seis de los 38 pasos fronterizos y otros tres abren sólo durante el día, según confirman fuentes francesas a este diario. El resto permiten el paso, pero se aplican controles físicos de pasaporte, especialmente para evitar la migración ilegal. No son permanentes, sino aleatorios y disuasorios. España le recuerda en cada ocasión que puede que se deben reabrir estos pasos cuanto antes, aseguran desde el Gobierno, porque la movilidad interior es uno de los activos de la Unión Europea y porque ya se colabora en materia de inmigración y seguridad.

La propia justicia europea ha determinado que Francia se extralimita en el uso de la excepción del artículo 25 del acuerdo de libre circulación de Schengen, que permite restablecer el control de pasaportes “excepcionalmente en caso de amenazas graves para el orden público o la seguridad interior”. Algo previsto para unos meses que se mantiene ya cerca de ocho años. París teme los “movimientos secundarios” de migrantes magrebíes o subsaharianos que llegan a España y, después, intentan acceder a Francia, donde tienen una comunidad importante que les puede dar apoyo.

Desde el lado francés, sugieren que la reapertura puede producirse tras una eventual creación de unidades conjuntas que permitan luchar contra la inmigración irregular y el terrorismo. Podría lanzarse en esta misma cumbre de Barcelona, cuando los titulares de Interior, Fernando Grande-Marlaska y Gérald Darmanin, den el pistoletazo de salida a la creación de brigadas mixtas y a un grupo de trabajo conjunto sobre inmigración. Desde el Elíseo, se condiciona la reapertura a que ambos países sean capaces de desplegar esas unidades operativas, porque la amenaza terrorista “sigue presente” y las mafias de inmigración irregular continúan operando.

Año de Picasso

Por lo demás, según ambos Gobiernos, las relaciones entre Francia y España son excelentes. Y para sellar la buena sintonía se va a firmar el Tratado de Barcelona. Nueve epígrafes (seguridad, educación, energía, cultura, etc) en un texto muy similar a los tratados de amistad de Francia con Italia o Alemania. Dará un marco estable de cooperación bilateral y establecerá contactos más estrechos y periódicos entre los ministros y los presidentes, incluida una cumbre anual. 

Además de este texto, se va a firmar otro sobre Defensa, que renueva el último, de 1983. En ese sentido, España, Francia y Alemania llevan a cabo de forma conjunta, tras superar muchos escollos, un milmillonario proyecto para producir un sistema de combate aéreo europeo, el FCAS. 

2023 será el año de Picasso, en conmemoración del 50 aniversario de su muerte. En ese sentido, está previsto que se anuncie un programa conjunto franco-español en honor al pintor malagueño, que incluirá exposiciones por todo el mundo, según fuentes conocedoras de la organización de la cumbre. También se podrá anunciar la entrega a España de la digitalización de los archivos de los exiliados españoles en Francia tras la guerra civil.

Los presidentes español y francés estarán acompañados por diez de sus ministros. En el caso de España irán las tres vicepresidentas (Economía, Transición Energética y Trabajo) y los titulares de Interior, Defensa, Exteriores, Transporte, Agricultura, Educación y Cultura. Arrancará a las 10.30 horas, con la llegada de la delegación francesa, los saludos protocolarios y ambos himnos. A continuación, se producirá la reunión bilateral de Sánchez y Macron, al tiempo que el resto de ministros se reúnen con sus homólogos. A mediodía se producirá la sesión plenaria en la que se pondrá en común lo tratado.