Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Participación del 31,9%

La abstención marca las elecciones de Hong Kong, bajo el shock del incendio y la reforma electoral de 2021

La baja afluencia a las urnas confirma el desapego de los hongkoneses con el nuevo Parlamento "patriótico" diseñado por Pekín, que redujo el número de escaños reservados a elección directa de los 35 a los 20

Recuento de votos en un colegio electoral de Hong Kong, este domingo.

Recuento de votos en un colegio electoral de Hong Kong, este domingo. / EFE

Adrián Foncillas

Adrián Foncillas

Pekín

La gran fiesta de la democracia llevó a uno de cada tres ciudadanos de Hong Kong a las urnas. La excolonia celebró ayer las elecciones más sombrías de su historia, sin digerir aún el centenar largo de muertos que dejó el incendio en un complejo inmobiliario. Tampoco ayudaban a la movilización unos comicios afeitados desde que una reforma legal cerrara la puerta del Legco (Parlamento local) a cualquier elemento que el gobierno local o Pekín interprete como hostil. En ese contexto tan árido se evitó al menos el oprobio absoluto: la participación, único asunto relevante de la jornada, llegó al 31,9%. Son casi dos puntos más que en las celebradas en 2021, las primeras bajo la fórmula de los "patriotas". La oficina de Pekín en la isla vio en ese aumento la prueba del apoyo social a las elecciones.

Los esfuerzos para vencer la desidia no fueron escasos ni tibios. La capital financiera está empapelada de propaganda de candidatos y mensajes que piden la visita al colegio electoral. Los votantes, tras depositar su voto, recibieron una tarjeta de agradecimiento para canjear por descuentos en tiendas, chequeos médicos o tratamientos de belleza. Incluso unas mascotas animadas cantaban "Vamos a votar, juntos creamos el futuro" con la pegadiza melodía de un célebre artista local. El jefe ejecutivo de Hong Kong, John Lee, pidió a sus conciudadanos que "salieran adelante convirtiendo su duelo en fortaleza" en una alusión tangencial al reciente drama.

El fuego "cambió la atmósfera social y ha hecho muy difícil la organización de las elecciones", ha concedido este lunes David Lok, presidente de la Comisión Electoral. Siguen los hongkoneses preguntándose cómo un incendio pudo chamuscar siete bloques de edificios en la capital financiera china. Las primeras investigaciones han sentado ya que el factor humano agravó la fatalidad y muchos culpan a las autoridades por su supervisión descuidada. Una docena de responsables de las obras han sido ya detenidos y han sido anunciadas reformas integrales en las leyes sobre construcción.

Llamadas al boicot

En las últimas horas, además, neutralizó a los que aprovecharon la tragedia para torpedear las elecciones. Cuatro personas fueron arrestadas el domingo por incitar al boicot desde las redes sociales, ya fuera no votando o con papeletas inválidas. En la víspera habían pedido las autoridades a los responsables de medios de comunicación extranjeros que evitaran "las falsas informaciones" y las calumnias sobre la respuesta del Gobierno al incendio.

Estas elecciones apuntalan la relación esquiva de Hong Kong, una de las sociedades más dinámicas y modernas del mundo, con la democracia. Durante su largo periodo colonial fue regida desde Londres. Tras su regreso a la madre patria, China aprobó un sistema para elegir al jefe ejecutivo muy alejado del sufragio universal pero infinitamente más democrático que el que habían dejado los británicos. El Parlamento, aún con todas las cortapisas, fue durante más de dos décadas un espacio de debate enérgico y saludable.

Protestas de 2021

La ofensiva legal extraordinaria de 2021 respondió a un cuadro no menos extraordinario. Las violentas protestas habían devastado Hong Kong y hundido su economía dos años antes con el apoyo entusiasta de las bancadas autocalificadas de prodemocráticas y ninguna condena ni siquiera a las agresiones más atroces de los manifestantes. Entre los planes de sus representantes figuraba sabotear cualquier acción del Gobierno y llevar el territorio al bloqueo si alcanzaban la mayoría en las elecciones. Y en ese contexto caótico en las calles y el Parlamento, China detuvo el experimento. Aprobó una reforma legal para que sólo los "patriotas" se sentaran en el Legco o Parlamento hongkonés. Supone una carrera de obstáculos con filtrados para descartar a los candidatos incómodos. El número de asientos reservados a elección directa bajó de los 35 a los 20. El Comité Electoral y organizaciones económicas y empresariales, con una inclinación natural a Pekín porque de la afinidad dependen los balances contables, se encargan de los 70 restantes.

Las elecciones anteriores a la reforma superaban holgadamente el 50% de participación. Las dos últimas, que rondan el 30%, certifican el desapego hongkonés a su Parlamento patriótico. En las de este domingo se impuso con claridad la Alianza Democrática para la Mejora y el Progreso de Hong Kong (DAB), formación conservadora y cercana a China.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents