Crisis en Downing Street
Starmer sufre un nuevo golpe con la dimisión de su jefe de Comunicación en plena crisis por el 'caso Epstein'
La salida de Tim Allan se suma a la del jefe de Gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, por su papel en el nombramiento como embajador en Washington de Peter Mandelson, vinculado con el pederasta Jeffrey Epstein

El primer ministro británico, Keir Starmer, en una imagen de archivo. / LEON NEAL / PA WIRE / DPA

La crisis abierta en el número 10 de Downing Street parece no tener final a la vista. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha sufrido un nuevo golpe a su autoridad con la dimisión de su jefe de Comunicación, Tim Allan, quien ha anunciado su salida este lunes tras apenas cinco meses en el cargo. El anuncio se ha producido menos de 24 horas después de la salida del jefe de Gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, por su papel en el nombramiento como embajador en Washington de Peter Mandelson, vinculado con el pederasta Jeffrey Epstein.
"He decidido dimitir para permitir que se forme un nuevo equipo en el número 10 [de Downing Street]. Le deseo mucho éxito al primer ministro y a su equipo", ha asegurado Allan a través de un escueto comunicado. El hasta ahora jefe de Comunicación era la cuarta persona en ocupar el cargo desde la llegada al poder del Partido Laborista en julio de 2024, algo que ha sido interpretado como una muestra de las tensiones internas en el equipo de Starmer y de las dificultades del primer ministro para ejercer el liderazgo tanto en el Gobierno como en su partido.
Allan fue era un veterano asesor del Partido Laborista. Comenzó su carrera en 1992 con Tony Blair y fue parte de su equipo de prensa en su etapa como líder de la oposición. Tras la victoria laborista en 1997, ejerció como jefe de Comunicación adjunto en Downing Street, un cargo que ocupó hasta 2001, cuando dejó la política para pasarse al sector privado. Starmer lo recuperó para su equipo más de dos décadas después, pero su corta etapa no ha servido para frenar la caída de la popularidad del Gobierno.
Presión interna
La dimisión ha dañado todavía más la figura de un primer ministro que atraviesa su peor momento desde que llegó al poder. El escándalo de Mandelson y Epstein ha indignado a los miembros de su propia bancada, algunos de los cuales han puesto en duda su continuidad en el cargo este fin de semana. Starmer mantendrá un encuentro con los diputados de su partido esta tarde, en un intento de contener una rebelión interna que gana cada vez más fuerza, aunque la falta de un candidato claro para sustituirle parece alejar esta posibilidad en el corto plazo.
Starmer confía en aparcar cuanto antes esta crisis y en mantener el apoyo de los suyos para seguir al frente del Gobierno y cumplir sus principales objetivos, entre ellos el crecimiento económico y la mejora de los servicios públicos. "Debemos demostrar que la política puede ser una fuerza para el bien. Yo creo que puede serlo. Creo que lo es. Seguiremos adelante desde aquí. Seguiremos con confianza mientras continuamos cambiando el país", ha asegurado este lunes en un mensaje dirigido a su equipo. Un objetivo que, por ahora, está muy lejos de conseguir.
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