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Crisis meteorológica

A golpes por un ventilador en Francia

El histórico aumento de las temperaturas que azota el país desde hace semanas provoca escenas de caos en los supermercados en la búsqueda del preciado electrodoméstico

Desde que empezó la ola de calor en Francia el pasado 18, los franceses practican un nuevo deporte de riesgo: la búsqueda desesperada de un ventilador para tratar de combatir la ola de calor, que dejó temperaturas récord de hasta 43,7 grados en Fontenay-le-Comte, al oeste del país. EFE/ Jorge Luis Mazorra. Sust foto

Desde que empezó la ola de calor en Francia el pasado 18, los franceses practican un nuevo deporte de riesgo: la búsqueda desesperada de un ventilador para tratar de combatir la ola de calor, que dejó temperaturas récord de hasta 43,7 grados en Fontenay-le-Comte, al oeste del país. EFE/ Jorge Luis Mazorra. Sust foto / Jorge Luis Mazorra / EFE

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Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París

Podrían tratarse de las típicas imágenes grabadas el primer día de rebajas, o durante el lanzamiento de algún artículo exclusivo, pero no. Desde primera hora de la mañana, las redes sociales se llenaban de vídeos de cientos de franceses haciendo cola ante las puertas de las grandes superficies para hacerse con un ventilador. Algunos habían madrugado y esperaban desde las 5.00 horas para entrar los primeros y conseguir uno, después de semanas agotados en todo el país. 

La cadena de supermercados Lidl había anunciado que este jueves volverían a recibir 200.000 existencias de pequeños sistemas de climatización y ventiladores, provocando un efecto llamada difícil de controlar. A las 9.00 horas, el caos se desataba. Decenas de clientes corrían por los pasillos en busca del único producto que puede salvarles de este calor que asfixia desde hace semanas a Francia. Gritos, empujones e incluso peleas, que han obligado a la policía a intervenir en varios puntos de la capital. 

Las escenas reflejan hasta qué punto la sofocante ola de calor está poniendo a prueba a la población francesa. Tras varios días con temperaturas que han teñido el mapa francés de rojo y naranja, la demanda de ventiladores se ha disparado agotando todas las existencias. A estas alturas, encontrar un ventilador es casi misión imposible. 

Las autoridades miran ahora con preocupación la próxima semana, cuando los termómetros vuelvan a superar los 35 grados en varios puntos del país. Por eso, el primer ministro, Sebastien Lecornu, organizó este jueves por la tarde una nueva reunión ministerial de crisis para abordar nuevas medidas, después de que la segunda ola de calor de este verano se haya cobrado ya cerca de 1.000 muertes. 

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