Desastre natural
El despliegue de ayuda humanitaria se intensifica en Nepal tras la riada: “Hay problemas de abastecimiento en zonas aisladas”
El acceso a algunas comunidades, especialmente en el distrito de Rasuwa, está resultando especialmente difícil debido a la destrucción de la carretera principal y de los puentes que atraviesan el río Trishuli

Un helicóptero de la Fuerza de Policía Armada de Nepal transporta suministros a las zonas afectadas por la riada, en el distrito de Rasuwa. / PRABIN RANABHAT / AFP

Las organizaciones de ayuda humanitaria están redoblando los esfuerzos para prestar asistencia cuanto antes a las zonas más afectadas por la devastadora riada que arrasó decenas de localidades en Nepal la semana pasada y que ya deja más de 1.000 muertos y casi 4.000 desaparecidos. El acceso a algunas comunidades, especialmente en el distrito de Rasuwa —el más afectado por el desastre— está resultando especialmente difícil debido a la destrucción de la carretera principal y de los puentes que atraviesan el río Trishuli, la principal vía de comunicación entre esta zona y el resto del país. La llegada por tierra no es posible por ahora y el abastecimiento se limita a la vía aérea.
“Intenté viajar a mi pueblo pocos días después de la catástrofe pero fue imposible. Las vías de comunicación están cortadas y casi no llegan suministros”, explica a EL PERIÓDICO desde Katmandú Durga Bahadur Tamang, originario de Gatlang, una comunidad situada a pocos kilómetros del valle arrasado por el desastre. “La gente allí está muy asustada. La señal es muy mala y reciben muy poca información de lo que ocurre”, añade.
Gatlang es una de las cinco comunidades del municipio de Amachhodingmo, uno de los lugares donde el acceso de la ayuda está siendo más complicado. A pesar de que se han entregado algunos alimentos, se requieren suministros alimentarios, entre ellos arroz y lentejas, además de baterías solares, según el último parte del Gobierno de Nepal, publicado este martes. Todas las comunidades de este municipio han quedado incomunicadas por tierra, una situación parecida a la de los municipios colindantes de Gosaikunda, Uttargaya y Kalika.
Problemas de abastecimiento
“Hay problemas de abastecimiento en las comunidades más aisladas, situadas en el norte del valle. Muchos habitantes de los pueblos arrasados por la riada han subido a estas aldeas y la comida va escaseando”, asegura Ignacio Martínez Bastida, coordinador de la ONG española Orche, la cual lleva trabajando en Rasuwa desde 2009. La organización está tratando de hacer llegar bienes de primera necesidad a la zona por helicóptero y ya ha hecho una primera entrega, aunque por ahora la principal prioridad de las autoridades sigue siendo el rescate de los heridos y la localización de cuerpos.
El reparto de suministros también está presentando dificultades, aunque en menor medida, en el distrito de Nuwakot, situado en el tramo inferior del río Trishuli. El trayecto hasta esta zona por vía terrestre desde Katmandú es mucho más largo de lo habitual debido a la destrucción de las rutas principales y a la gran cantidad de vehículos que se dirigen hacia las zonas afectadas, muchos de ellos camiones con ayuda humanitaria.
“Hemos tardado más de 7 horas en llegar a Betrawati, uno de los pueblos más afectados por la riada en Nuwakot, cuando normalmente se tarda menos de la mitad”, explica por teléfono Nabraj Moktan, coordinador de la ONG española Hugging Nepal. “Finalmente hemos conseguido entregar varias toneladas de alimentos, entre ellos arroz, lentejas, aceite y sal, a uno de los centros de acogida en los que se alojan más de 1.500 supervivientes”, añade. El paisaje, señala Moktan, es desolador. Gran parte de la localidad quedó arrasada por la riada y se encuentra ahora bajo toneladas de lodo y escombros. “Las pocas casas que siguen en pie han sido desalojadas por miedo a nuevas crecidas del río”.
Enfermedades infecciosas
Además de alimentos, las organizaciones humanitarias destacan la necesidad de proporcionar kits de higiene, material sanitario y productos para potabilizar el agua. Unos recursos indispensables para prevenir brotes de enfermedades infecciosas. Según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH, en sus siglas en inglés), dependiente de la ONU, se prevé que al menos 2.600 niños menores de cinco años requerirán tratamiento por desnutrición aguda y que alrededor de 10.500 mujeres embarazadas y lactantes necesitarán asistencia nutricional.
"Si bien los esfuerzos inmediatos se centran en intervenciones para salvar vidas, prevenir repercusiones secundarias en la salud pública es igualmente importante", ha asegurado el portavoz de la Organización Mundial de la Salud, Christian Lindmeier. Al menos seis centros de salud han sufrido daños o han quedado destruidos por la riada, mientras que otros dos son inaccesibles, algo que ha llevado al organismo a apoyar las labores de vigilancia para prevenir casos de dengue, tifus y otras enfermedades transmisibles.
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Fuente: El Periódico
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