La demanda histórica de unión por carretera de los pueblos de Cimballa, de 150 habitantes en invierno y 800 en verano, perteneciente a la comarca de Calatayud y famoso por sus cangrejos (aunque ya no se cogen), su afición a la pelota y su leyenda del Misterio; y de Aldehuela de Liestos, de 67 habitantes, perteneciente a la comarca de Daroca y conocido por las Hoces del Río Piedra, ha sido por fin atendida.

Hace cuatro años la Diputación aprobó el proyecto de carretera que sustituiría al viejo camino rural. Se destinaron para tal efecto algo más 1,2 millones de euros que servirían para que las carreteras comarcales CV-307 y CV-670 dejarán de estar separadas para convertirse en una sola.

El proyecto, bajo la dirección de Fausto Comenge, director del Area de Vías y Obras de la DPZ, forma parte del Plan de Mejora de las Infraestructuras Viarias Provinciales para desarrollo de Centros de Interés Cultural y Turístico, que busca fomentar la comunicación intercomarcal y desarrollar las zonas más pequeñas de Aragón, que no deben ser olvidadas ya que forman parte de la cultura y tradición aragonesa y como tal es deber de todos mantenerlas y ayudarlas en su mantenimiento y desarrollo.

Con esta obra, los vecinos de ambas localidades tienen por fin una conexión más corta y más racional que les evita dar una vuelta de unos 30 kilómetros. La nueva calzada conecta no sólo estos dos municipios, sino las comarcas de Calatayud y Daroca, y ya es una realidad. El tramo nuevo consta de 8,5 kilómetros de longitud y una calzada de 6,5 metros de ancho y destacan los dos puentes sobre el río Piedra, cuyo cauce bordea la vía. Junto al beneficio en materia de comunicación, este tramo supone un importante y necesario (sobre todo para la comarca de Daroca) impulso turístico para la zona, ya que permite un mejor acceso desde la comarca de Daroca y la laguna de Gallocanta al Monasterio de Piedra. Esta zona tiene una gran importancia histórica y geográfica, es el camino natural entre Cataluña y el centro de la Península y es el punto de unión entre Zaragoza, Teruel y Guadalajara.

Estos pueblos, situados al suroeste de Zaragoza, lindando con la provincia de Guadalajara, se caracterizan por estar en el cauce del río Piedra, lo que les confiere un interés turístico que acompañan con las iglesias de La Asunción de Nuestra Señora, barroca, y la ermita de Santa Bárbara en Aldehuela; y la iglesia de portada románica de Cimballa. Junto a esto, las grutas y el entorno natural de la zona permiten completar una jornada turística con un poco de senderismo.

Sin duda se trata de mejorar una región que encierra dos de los más bellos e importantes parajes naturales de Aragón: la laguna de Gallocanta, perteneciente a la comarca de Daroca, una de las mayores reservas naturales de aves de Europa y poblada de encinas y robles; y el Monasterio de Piedra, sorprendente por la exhuberante vegetación que lo rodea en medio de una zona árida como la de la comarca de Calatayud.