En muchos municipios de la comarca cincovillesa se recuerda como antaño se realizaban las conocidas carreras de pollos. Evento deportivos que recibían su nombre por el premio que conseguían los atletas: hermosas aves que alegraban las mesas de los familiares de los que triunfaban en estas competiciones.

Eran pruebas deportivas, pero se vivían como auténticos días de fiesta, ya que conforme se realizaban la música iba acompañando a los participantes, tanto los que corrían como los que acudían a verlos. Es más, el ganador obtenía el derecho de bailar con la muchacha que eligiera de entre el público.

Tauste, Ejea, Sos y Luna son algunos de los municipios cincovilleses en los que se las carreras de pollos se han mantenido más tiempo, aunque en los tiempos actuales únicamente se celebra la de Luesia, el 8 de noviembre.

Ricardo Garcés es uno de los atletas que cada año participa en esta competición que dice haber cambiado con el paso del tiempo. Así, con su experiencia y tras estar algún tiempo recuperando los datos en su municipio natal afirma que "los recorridos eran cada edición diferentes. Por ejemplo, había años en que se salía del campo de Val, de la Cruz de San Severo, de la peña Los Aires. Esta última se cambió porque había una rampa muy pronunciada y los corredores se quedaban asfixiados. Todas ellas terminaban en la peña El Gallo, que está debajo de la ermita. En total eran unos 1.000 metros", explica. Igualmente, Garcés comenta las ocasiones en las que la carrera "se realizaba por dentro del municipio".

Lo que sí se mantenía era el premio que obtenía el vencedor: un gallo. Aunque, según dice Garcés, "cuando empezó a venir gente de fuera a correr se pusieron premios en metálico, para incentivar la participación, mientras que el pollo se entrega al primero de los luesianos que llega a la meta". Otras versiones de esta carrera en la comarca, aunque sin pollo de premio, es la de la Solidaridad, de Ejea, con fines son benéficos.

Pero, por el momento, éstas no tienen tanta historia como las de Luesia, que eran tan conocida que incluso tenía seguidores en el aire, como León Asín, un empresario que cada año llegaba a la localidad en su avioneta y lanzaba un ramo de flores y unas velas para la Virgen del Puyal, que es la festividad que se celebra el mismo día que la competición. "Ahora los hijos siguen la tradición de su padre y han esponsorizado la carrera", apunta Garcés.

Los ganadores

En Luesia, las personas de más edad, recuerdan con nostalgia las carreras de pollos, ya que participaron en ella en alguna ocasión. Entre ellos se encuentran Efren, Alejandro de "Casa Vitoriana" y Mariano Lacurra, otros, como Antonio de "Casa Carolina", Carlos Cay de "Casa El Correo", por haberlas ganado alguna vez. Todos ellos se enfrentaron alguna vez a José Julio Garde, el hombre que más años ha ganado esta prueba. De entre las chicas, que comenzaron a participar hace unos 25 años, destacó la sobrina de Alejandro de "Casa Vitoriana", por ser la primera mujer que participó en esta prueba. "Ahora todas estas gentes han dado paso a sus nietos y biznietos, es bueno que esta tradición se mantenga viva", dice Garcés.

La carrera de Luesia es muy singular, ya que a diferencia de la de otros municipios, "se realiza en línea recta, porque se trata de una prueba de velocidad", dice el corredor, mientras que en otras localidades lo que se realiza es un circuito, por ejemplo, en Chodes, de manera que tiene mayor protagonismo la resistencia.

Este año, esta competición luesiana contó con un interesante nivel entre los corredores, además de con una gran cantidad de público.

NURIA ASÍN