La fabricación de la pez era una labor muy extendida entre los vecinos de Longás, pues no había casa en que después de roturar un terreno y arrancados los tocones, no se hiciese una hornada y generalmente se marchara a vender la pez obtenida. Tan extendida estuvo tradición que colocó el apodo de "Pezeros" a los vecinos de esta localidad, donde muy cerca hay una zona que se conoce como "los hornos de pez"; donde se elaboraba este producto que tenía diferentes aplicaciones. Muchas de ellas se pusieron de relieve en la jornada celebrada el 21 de octubre, incluida dentro de la ruta de los oficios y las tradiciones, promovida por la Comarca de Cinco Villas, Adefo Cinco Villas y Cíder Prepirineo. Una cita en la que se recreó el proceso de fabricación de este producto, tan presente antiguamente en la localidad, además de realizarse una ruta senderista y la inauguración de un mirador del que se contempla una bella vista del paisaje de Longas, que antaño estuvo dominado por los pezeros, que vendían su producto a ganaderos, para marcar las reses, a boteros, para impermeabilizar las botas y odres, a los fabricantes de embarcaciones quienes cubrían con este producto para protegerlas, y a la gente en general, puesto que eran conocidos los poderes sanadores que tenía.