Coincidiendo con la festividad de la Virgen del Rosario, el primer domingo de octubre la Cofradía de la Virgen del Rosario de Figueruelas celebra una romería a Peramán, donde está ubicada la ermita de la Virgen de la Ola, dando continuidad a una tradición que se remonta a 1688, cuando se creó la cofradía y se estableció dicha peregrinación como una jornada de convivencia entre todos los cofrades, tras la presentación de las cuentas anuales.

En aquella época la Cofradía era como una cooperativa, "participaba prácticamente todo el pueblo" comenta Luciano Bertol, presidente de la cofradía. "Los socios hacían aportaciones en trigo y la cofradía los gestionaba, ayudando a la gente que no disponía de recursos y prestándole la simiente del año siguiente", explica.

La actividad de esta asociación se retomó en el 2000, tras una breve interrupción desde los años cincuenta. El trigo de antaño dejó paso a los reales, después los maravedíes, luego libras, sueldos y dineros, más tarde reales de 4, hasta mediados del siglo XIX que se instauró la peseta como moneda. Todo este recorrido está documentado en los libros de cuentas de la cofradía y que "permiten conocer la sociedad de Figueruelas desde finales del siglo XV".

Luciano ha transcrito todos los datos al castellano actual ya que las anotaciones se hacían en la lengua del momento. Esto le ha permitido conocer multitud de datos curiosos como por ejemplo que el momento más delicado que vivió la cofradía fue durante la guerra de la Independencia, "cuando Napoleón exigió el impuesto de los tres millones, Figueruelas no tenía dinero para pagar, y la cofradía vendió su sede para hacer frente al pago". Aunque habían pedido permiso al Arzobispado, en aquella época no hubo contestación, pero veinte años después se celebró un juicio sumarísimo por el que el Arzobispado reclamaba la casa que ocupaba la cofradía y "hubo que demostrar por qué y para qué se hizo la venta", dice Luciano.

Actualmente la cofradía, integrada por unas 200 personas, reúne fondos para la restauración de la Capilla del Rosario y trabaja en la creación de una escuela taller que se ocupe de este proyecto. "Los pasos van despacio pero son firmes", afirma el presidente de la Cofradía del Rosario.

MANUEL BALLABRIGA