La escuela-taller de restauración "Pietro Morone" de la DPZ ha conseguido devolver las policromías a una talla de la Virgen del Rosario de la localidad de Pina tras un laborioso procedimiento. Se trata de una imagen que se salvó de la destrucción de la Guerra Civil, y tras permanecer años desaparecida, se encontró en Guipúzcoa.

De esta forma, Pina vuelve a contar entre su patrimonio artístico con una talla de la Virgen del Rosario que destaca por la exquisitez de sus policromías del siglo XVI, que hasta el momento habían permanecido ocultas bajo repintes de épocas posteriores y gracias a la restauración han salido a la luz con toda su viveza.

La historia de esta pieza es muy curiosa, ya que se salvó de la destrucción provocada en el patrimonio artístico durante la Guerra Civil. Durante la contienda desapareció de Pina y fue localizada, tras el conflicto, en la localidad guipuzcoana de Cestona. Hasta hace pocos años conservaba una placa con la inscripción, "se compró en Cestona por la familia Sanjuán. Se donó a la iglesia en 1940, siglo XVI". Al parecer, la familia Sanjuán, ilustre saga de veterinarios oriundos de Pina, adquirió la talla en Cestona, donde trabajaba José Sanjuán Lafita como veterinario, que pudo reconocer la mencionada imagen y adquirirla para la iglesia de su pueblo.

Dada la problemática concreta de esta pieza, debido a las capas de repinte, ha sido necesario profundizar en el análisis previo a la restauración. Así, no sólo se han realizado análisis químicos y análisis con rayos X, sino que la pieza ha sido sometida a un análisis en 3D que sirvió para desarrollar la imagen tridimensionalmente. Del proceso de restauración destaca la laboriosa tarea de levantamiento de capas de repinte a punta de bisturí.

Tras el largo proceso de restauración, el pasado 1 de octubre llegó el momento de la presentación oficial. El alcalde de Pina, José Zumeta, y el responsable de formación y políticas educativas de la DPZ, Óscar Lorente, presidieron la misa y, concluida ésta, los vecinos de Pina pudieron ver de cerca la pieza. Dos de las miembros del taller Pietro Morone, Ana Marín y Ana Lagarta, fueron las encargadas de explicar ante el público el laborioso proceso de restauración de una pieza que ha ayudado a Pina a recuperar un trocito de su historia más reciente.

E. ANIENTO