Más que crecer, la familia Giménez Gabarre se ha multiplicado. Formada hasta el pasado 25 de enero por cuatro miembros, la familia veía nacer ese día a Inés, Lucía y Carmen, las primeras trillizas que se conocen en Calatorao.

Inés, la más tranquila, salió al mundo con 1,700 kilos; su hermana Lucía, la más revoltosa, nacía con 1,850 kilos; y Carmen, la tercera con 1,900 kilos. El peso y su llegada a este mundo de forma prematura, a los ocho meses, han hecho que su primer mes de vida lo pasaran en el hospital pero, una vez en casa, las pequeñas empezaron a crecer a un ritmo normal de forma que Lucía ya había superado los tres kilos a principios del mes de marzo.

Las trillizas han cambiado la vida de sus padres, Luis Miguel y Marisol. La cambiaron el día que se anunció su llegada porque la noticia cayó "como un jarro de agua fría". Una vez pasado el primer susto, Marisol disfrutó de un embarazo totalmente normal. "Fue igual que los anteriores, no estuve ingresada ni tuve ningún problema, y me lo llevaron muy bien desde el Clínico" explica. "Cuando algo viene de Dios para que siga adelante, sale bien", apuntaba Luis Miguel, el padre.

Lo más duro, sobre todo para la mamá, está siendo la recuperación y los inicios en casa porque no tienen familiares en la localidad y no pueden contar con el gran apoyo de los abuelos. José, el hijo mayor de 9 años, y sobre todo su hermano, Luis Miguel, de ocho años, están dispuestos a echar una mano para que la llegada de sus hermanitas sea más llevadera. Aun así, toda la familia se encuentra encantada con las pequeñas, aunque no puedan dormir ninguna noche entera.