A pocos días del cierre definitivo de la campaña frutícola, cuando se recogían los melocotones y las manzanas más tardías, el dicho que augura un buen año agrícola cuando la cereza va bien, se ha vuelto a cumplir.

Los primeros frutos de la temporada mantuvieron un buen precio durante toda su campaña, que oscilaba entre 1 y 3 euros por kilo frente a los 0,50-0,60 que los agricultores recibieron el año pasado para buena parte de la producción. "El precio de la cereza tiene un efecto dominó, es cierto que este no ha habido picos excesivos, de 4 ó 5 euros, en ningún momento pero el precio se ha mantenido toda la campaña, incluso al final", explica el representante de UAGA en Valdejalón, Vicente López.

Para el portavoz sindical, en general, esta campaña frutícola "se han conseguido los precios mínimos que deberían conseguirse en cualquier año agrícola" y esto, unido a la comparación con las tres últimas temporadas, que han sido bastante malas, dan como resultado un cierto grado de satisfacción entre los agricultores.

La evolución del mercado europeo ha sido un factor importante para el buen resultado de esta campaña ya que productores fuertes, como Francia e Italia, se han visto afectados por fuertes heladas en primavera, que mermaron su producción. Esto, unido al la apertura de nuevos mercados para la fruta española en los países del este de Europa han favorecido los resultados de la campaña porque, al contrario que ocurre otros años, "el mercado nacional no se ha saturado de fruta y eso ha permitido que el precio subiera", explicaba López.

La comparativa de precios respecto con el año pasado también es favorable para manzana y pera, con una cifras que han duplicado los precios de la pasada temporada en el caso de las variedades de verano y con buenas expectativas para las más tardías. Esta circunstancia, extensible también al melocotón rojo, la nectarina y los paraguayos, no afecta, sin embargo a los melocotones tardíos, que han tenido un rendimiento por hectárea más bajo y que se han visto desfavorecidos por la lluvia.

En general, el clima también ha respetado la producción frutícola con algunas excepciones, como el granizo que afectó principalmente a manzana y pera en algunos puntos del término de Épila. Aun a falta de datos precisos sobre la fruta recogida, se estima que la producción ha rondado el 80% en la mayoría de los cultivos y se destaca la buena calidad del producto.

El representante de UAGA en Valdejalón quiere hacer hincapié en que estos son los resultados mínimos que se deberían conseguir en cualquier año pero, aún así recuerda que el principal problema denunciado por esta organización es la diferencia entre lo que recibe el agricultor y el precio de venta directa al consumidor, una cuestión por la que el sector viene movilizándose en los últimos años.

Campos abandonados

Desde UAGA también se quiere señalar la continua propagación de dos enfermedades que afectan a los campos de Valdejalón, la carpocapsa y la mosca de la fruta. "Un problema importante en la zona es que hay gran cantidad de parcelas abandonadas que se convierten en un foco de enfermedades desde el que las plagas se extienden a otros campos de cultivo cercanos", explica Vicente López. Una de los puntos donde esta circunstancia es más visible es "en la vega vieja de La Almunia, que está muy abandonada; si no se trata el fruto y no se recolecta, se convierte en un foco para la mosca de la fruta y el barreno", asegura el representante sindical. En su opinión, los agricultores afectados por estas circunstancias deberían mostrar sus quejas ante la Oficina Comarcal Agroambiental para que desde allí, se establezca el contacto con los propietarios de las parcelas abandonadas y se inste a arrancar los árboles abandonados.

Falta mano de obra

Desde UAGA también se hace constatar la necesidad de mano de obra para la campaña de fruta, una necesidad que, según Vicente López, se está extendiendo más allá de los meses de verano y se empieza a demandar también para los trabajos de invierno. Vicente López reconoce la necesidad de los inmigrantes para cubrir estos puestos de trabajo y solicita, en nombre de la organización a la que representa, un segundo plan de normalización porque se está produciendo "un trasvase de trabajadores a otros sectores" y eso hace que no se encuentre mano de obra legalizada para las tareas agrícolas y que se siga recurriendo, especialmente en el caso de explotaciones medianas y pequeñas, a trabajadores sin papeles para coger la fruta. López asegura que, aunque en las últimas campañas no ha habido problemas de mano de obra debido al plan de normalización, en este año muchos de estos trabajadores -obligados a trabajar el primer año en la agricultura- ya se han buscado trabajo en otros sectores.