Óscar Acín y Javier Acín comparten desde San Mateo su amor por la montaña. Ambos deportistas, que a pesar de su mismo apellido no están unidos por lazos familiares, practican desde hace años la escalada de paredes verticales, de roca o hielo. En el caso de Óscar es una pasión de hace más tiempo, ya que es un consumado montañero, mientras que Javier sólo tiene 23 años.

A pesar de su juventud, Javier, consiguió ser uno de los elegidos para formarse en el Centro de Tecnificación de Alpinismo de Aragón, del que Óscar es el director y también su maestro. Únicamente seis chicos --cinco hombres y una mujer-- con edades comprendidas entre 18 y 25 años pasaron las pruebas que organiza cada tres años la Federación de Montañismo, de quien depende el centro de formación. Casi a punto de terminar su periodo de especialización Javier se siente "tremendamente contento y satisfecho. Ha sido todo un privilegio compartir tantas experiencias, además de poder conocer mundo".

En términos similares habla Óscar Acín, quien define a su discípulo "como un gran montañero, con una excelente forma física y gran motivación, dos elementos que debe tener cualquier montañero". Para conseguir estos resultados, "entreno cinco días a la semana, dos horas diarias", dice Javier.

Una vez que Javier salga del centro de tecnificación estará totalmente preparado para afrontar retos importantes. Si bien, "en el centro no hemos potenciado las cualidades de cada alumno, puesto que todos llegan con un gran nivel. Pero esto no debe confiarnos, ya que hay que tener mucho cuidado en la escalada", apunta Óscar Acín.

Técnica y destreza que poco a poco van adquiriendo los jóvenes montañeros gracias a las actividades durante su periodo de formación, pruebas para deportistas de élite que se efectúan en los Pirineos y los Alpes. De éstas últimas, alumno y profesor tienen un recuerdo especial de las Petites Jorsses, una pared de 900 metros a la que subieron tras 24 horas de duro trabajo. El próximo ascenso será en Colorado, donde conquistarán cascadas de hielo. Será el gran premio de fin de curso para los alumnos del centro de tecnificación.

Todos estos viajes se llevan a cabo con la subvención de la Federación Aragonesa de Montanismo y la CAI. Se trata de un deporte caro y además los viajes son largos. En este sentido, según Óscar, "podemos estar contentos por recibir el apoyo de las instituciones, ya que es más frecuente que se patrocinen deportes mayoritarios y el nuestro no lo es. Aunque cada vez se demanda más, puesto que resulta muy atractivo, especialmente para los jóvenes. Les animo a que prueben un día y estoy seguro que les pica el gusanillo", concluye el montañero.

NURIA ASÍN