Javier Imaz ha hecho de la Medicina su reto profesional, personal y también empresarial. Nacido en Zuera, desde hace siete años está al frente del Instituto Aragonés de Osteopatía, ubicado en Zaragoza, en el que se combina la práctica de la medicina natural y la formación de nuevos profesionales.

Tras su doctorado y su trabajo como médico de familia, Javier Imaz empezó a conocer las ventajas de la homeopatía para avanzar hacia la osteopatía. Estudió en España y en Francia y ahora se encarga además de formar a nuevos profesionales. "Me di cuenta de que el tiempo es fundamental y que los pacientes requieren de ese tiempo que a veces la medicina clásica no da. Ello me generaba insatisfacción. Yo veía al paciente como una unidad, y mo sólo una parte del cuerpo, porque la cura o el tratamiento es fruto de ver todas partes del cuerpo", reconoce Imaz.

Estas sensaciones le abrieron las puertas a la práctica de la medicina natural, de la osteopatía, que de una manera muy simple define como "aquellas técnicas manuales que sirven para curar y para prevenir, sin ser agresivas". Pone como ejemplo el tratamiento cuando se pierde la movilidad de una parte del cuerpo. Sobre ello se aplican las técnicas manuales, pero que antes se ha realizado un completo diagnóstico clínico para actuar mejor.

Reconoce Javier Imaz que no se trata sólo de masajes, sino que es un tratamiento global, donde se ve al paciente como un todo, ya que el daño o el dolor que se manifiesta en una parte, para su solución hay que actuar en otras. "Son las manos las que trabajan, pero con un conocimiento médico, lo que nos permite sacar adelante los tratamientos", precisa Javier Imaz.

Desde su consulta, explica que la osteopatía no sólo se aplica a la movilidad sino en todo el cuerpo. Se le nota muy enamorado de esta técnica clínica, y de los cursillos de formación que organiza para todo tipo de personas que buscan una nueva profesión o una mayor especialización en sanidad.

El médico zufariense dice que ahora en Aragón ya se cuenta con centros que permiten atender a la creciente demanda de este tipo de técnicas. Imaz destaca que "la confianza del paciente es fundamental en la aplicación de las terapias manuales".