Como ya viene siendo habitual desde hace tres años, la Asociación-Cofradía Nuestra Señora del Aguila de Paniza organizó entre los días 16 y 22 del pasado mes de agosto unas jornadas culturales en honor a su patrona.

La Virgen del Aguila, una vez más, abrió sus alas para acoger a los cientos de paniceros y visitantes que participaron en los numerosos actos programados. Desde los más pequeños a los de más edad, el programa de actos no olvidó a nadie. El martes 17 se abrieron las jornadas con una interesante conferencia sobre El arte mudéjar en Paniza y su comarca , ofrecida por la historiadora del arte y vecina de Paniza, Conchita Cebrián.

Al día siguiente, los protagonistas fueron los más pequeños, que disfrutaron de una rica chocolatada en el santuario, entre numerosos juegos y animación infantil. Por la noche, mientras los niños descansaban tras una larga jornada de diversión, los padres acudían de nuevo al santuario en una velada con quemada de ron incluida, y amenizada con canciones espontáneas alrededor de una hoguera.

El día 19 continuó el ciclo de conferencias, y esta vez Amelia Ferreira, delegada de Cáritas en la comarca, habló de la importancia de la solidaridad y la tolerancia en el medio rural.

Pero, estas jornadas festivas y culturales en honor a la virgen no podían pasar por alto a los más devotos. Para ellos, el viernes 20 de agosto tuvo lugar un rosario dedicado a la virgen alrededor del santuario, en la cima del monte del Aguila.

Ya el sábado, con la fresca de la mañana, les llegó el turno a los deportistas y para ellos se organizaron diferentes rutas desde Paniza hasta el santuario en bicicleta, en moto, a caballo y a pie. El esfuerzo se vio recompensado con un almuerzo de migas y huevos fritos al final del camino.

Pero sin lugar a dudas, el acto estrella de la semana fue la comida popular del domingo 22 en el santuario que puso el broche de oro a estas jornadas. Más de 300 personas se reunieron en un ambiente festivo y de armonía para degustar la comida que algunos voluntarios prepararon con cariño y dedicación. La colaboración de todos permitió el éxito de ésta y del resto de las actividades de la semana cultural.

El santuario de la Virgen del Aguila, en avanzado estado de restauración y cada día más bonito, fue una vez más el escenario perfecto para el encuentro y la unión de los paniceros.

VANESSA HIGUERAS