El carbón vegetal es quizá el primer material de carbón utilizado por el hombre. Su uso data, probablemente, desde el mismo momento en que se comienza a utilizar el fuego porque los trozos de madera carbonizada que quedaban en las hogueras se pueden considerar un carbón vegetal rudimentario. De hecho, existen pruebas de que en muchas pinturas rupestres de hace más de 15.000 años el carbón vegetal se utilizaba para marcar el contorno de las figuras, además de usarse como pigmento de color negro cuando se mezclaba con grasa, sangre o cola de pescado.

Durante muchos años y hasta la década de los sesenta la comarca fue escenario de la elaboración del carbón vegetal. En muchos puntos de la Sierra de Algairén se empleaba la carrasca como principal materia prima para obtener este, entonces, preciado combustible, que contaba con un importe poder calorífico. Miguel Serrano, vecino de Encinacorba, señala como, en el paraje "La Prisca", en el término municipal de esta localidad, "fueron muchos los años en los que me dediqué, junto a otros vecinos, a la elaboración del carbón vegetal".

Esta actividad de desarrollaba en "La Prisca" entre los meses de septiembre a mayo. "Prácticamente no salíamos del monte, era una dedicación absoluta a esta actividad, incluso nos quedábamos a dormir en cabañas para poder atender mejor las carboneras que construíamos de manera artesanal", recuerda Miguel.

La elaboración comenzaba cortando la carrasca en trozos de unos 50 centímetros. Los trozos se agrupaban en el centro del montón un tronco de unos 5 metros que se colocaba verticalmente sobre el terreno a modo de eje. El llamado "orgunero" alrededor del cuál, dando forma de cono, se colocaba la leña en diferentes capas, cubriendo finalmente la tierra con hojas. Una vez hecho esto se prendía fuego, quedando tapada la carbonera en la parte superior con unos agujeros laterales --las "humeras"-- que permitían la ventilación a la carbonera de 8 a 12 días. Sin que existiesen llamas en su interior, las humeras se cambiaban a diario de posición hasta llegar al nivel del suelo, momento en que finalizaba el proceso.

Durante este tiempo "la carbonera podía llegar a alcanzar temperaturas de hasta 600 °C", explica este vecino de Encinacorba.

En esencia, para obtener carbón vegetal a partir de la madera, lo que se hacía era crear una barrera física que aislase la madera del exterior, evitando que al calentarla el oxígeno del aire la incendiase. "Así conseguíamos la carbonización de la madera".

Las diferentes técnicas empleadas para este aislamiento podían pasar por la utilización de madera, ladrillos, cemento armado o metal, entre otros materiales. Según Miguel Serrano, la técnica empleada por aquel entonces utilizando la carrasca de la Sierra era muy efectiva y "en menos de dos semanas ya podíamos disponer de carbón vegetal para su venta".

El carbón vegetal tenía sobre todo un uso doméstico pero también se usaba en las pequeñas fraguas, para la elaboración de pólvora y como absorbente, dada su porosidad.

La memoria de Miguel Serrano todavía alcanza para recordar que "las últimas ventas de este carbón artesanal fueron a 2 pesetas el kilo", precio que en aquellos años "era más que suficiente para continuar trabajando un invierno más en el monte".

M. A. CAMPOS