El retablo de Santo Domingo, atribuido al pintor Juan Fernández Rodríguez, ya se encuentra de nuevo en la capilla de San Pedro de la iglesia de Longares, una vez finalizada su restauración, que ha sido llevada a cabo durante los últimos cuatro meses en Almudévar, donde se encuentran los talleres de la empresa de restauración Antique, que se ha encargado de la realización de los trabajos.

La obra, fechada en 1641 y de presentación típicamente renacentista, está formada por una mazonería preparada para albergar tablas policromadas, y contiene una segunda predela fruto de un añadido posterior.

En la primera predela y sobre friso de carácter geométrico se encuentran las escenas de Santa Isabel, San Juan, Descendimiento, un santo desconocido y Santa Bárbara, todas ellas separadas por pilastras. En la segunda predela, también separadas por pilastras, están las escenas de un santo desconocido, el Martirio de San Lorenzo y San Martín de Tours.

En el cuerpo del retablo, cuyas dimensiones son 430 cm. de altura y 270 de anchura, se hallan las escenas de San Lorenzo, la Virgen de la Misericordia, San Jerónimo, San Bartolomé y El Calvario. La mazonería tiene una decoración en relieve renacentista tanto en pilastras de separación de escenas como en los fondos de las calles y los frisos sobre escenas de predela y cuerpo, estando rematado el retablo por un escudo alusivo al donante de la obra.

Aunque el retablo sea conocido por ´Retablo de Santo Domingo´, la ausencia de la representación de este santo, junto a la representación de la Virgen de la Misericordia en la tabla central, lleva a pensar en la equivocación de la denominación del mismo.

De todos modos, la existencia de dos predelas, siendo la longitud de la inferior mayor que el resto de la mazonería, así como la existencia de dos artistas diferenciados en cuanto a la policromía de las escenas, parece indicar la existencia de un segundo retablo en el pasado alusivo a Santo Domingo, dando lugar a la denominación actual de la obra, que sale citada en el libro ´El Retablo aragonés del siglo XVI-Estudio evolutivo de las mazonerías´, publicado por el Gobierno de Aragón.

La restauración, con un presupuesto de 32.770 euros, estaba incluida en el Plan de Restauración de Bienes Muebles de interés histórico artístico de propiedad eclesiástica para los años 2008, 2009 y 2010, que se vio reflejado en un convenio suscrito entre la Diputación de Zaragoza, la Diócesis de Zaragoza y el Ayuntamiento de Longares. Según este convenio, la DPZ ha aportado el 60 %, la Diócesis un 20 % y el consistorio longarino el restante 20 %.

Está previsto que el retablo forme parte a comienzos del próximo año de la exposición ´Joyas de un patrimonio´, que organizará la DPZ con varias obras restauradas en los últimos años, y que se podrá ver en el Palacio de Sástago de Zaragoza.