El pasado mes de septiembre, días antes de la inauguración del Tercer Cinturón, el ayuntamiento ordenó levantar un muro de ladrillo en el entorno del pabellón Príncipe Felipe. El objetivo era ocultar las chabolas y las furgonetas en las que, desde hace tiempo, habitan una decena de familias gitanas de carácter itinerante y de origen mayoritariamente portugués. Desde cualquiera punto del cinturón, los conductores y viandantes podían admirar este asentamiento rudimentario y desagradable a la vista, por lo que desde el ayuntamiento se apresuraron a colocar un parche convirtiendo el asentamiento en un ´gueto´.

La presencia de este núcleo chabolista ya había sido denunciado en numerosas ocasiones por los vecinos del barrio de San José. Sin embargo, el consistorio se ha mantenido sordo ante las denuncias. Con la apertura del Tercer Cinturón, se tomó la postura más cómoda: tapar las casetas, las furgonetas y la basura en medio de la que viven estas personas (la asociación gitana aún no ha podido contabilizarlos dada su continua movilidad). Conforme se iba levantando el muro de ladrillo, los vecinos volvieron a denunciar la actuación del consistorio puesto que temían que aquella marginación originase conflictos.