Nuevas manchas amenazan las costas de Asturias, Cantabria y el País Vasco, mientras los voluntarios y algunos barcos succionadores intentan que no llegue más contaminación a las costas. La situación es especialmente grave en Asturias, donde hay manchas en 70 de las 192 playas que censa la comunidad, sobre todo en la zona lindante con Galicia, desde Ribadesella a Ribadeva, y en el área de Gijón. En Cantabria hay afectadas una treintena de playas y en el País Vasco, aunque el viento ha limitado la contaminación, ayer se detectó una importante mancha dispersa a 100 metros de la costa de Lemoniz (Vizcaya).

El ministro de Fomento, Francisco Alvarez-Cascos, admitió en Oviedo, donde se reunió con los responsables autonómicos, la gravedad de la situación en Asturias, pero aseguró que "los medios están activados al ciento por ciento". Cascos detalló que los barcos anticontaminación han recogido ya unas 28 toneladas de residuos, pero que los dos grandes buques que operan en la zona, el danés Gunnar Seidenfaden y el español Ibaizabal, tienen muy poco rendimiento con las manchas pequeñas, como las que dominan en las costas asturianas y frente a las que están siendo más efectivos los medios "casi artesanales".

400 TONELADAS EN TRES DIAS En Cantabria hay una treintena de playas afectadas, sobre todo en la zona occidental, como San Vicente de la Barquera, Oyambre, Comillas, Cobreces y Suances, en las que se han recogido ya unas 400 toneladas de fuel en los tres últimos días.

Las cuadrillas de limpieza se centraban ayer en impedir que el fuel penetre en las bahías. En la entrada de la ría de San Vicente de la Barquera, la barrera anticontaminación se rompió ayer ante la fuerza de la corriente y el chapapote llegó a la zona, de gran valor ecológico. Otras barreras y seis barcos pelícanos protegen la marisma de Rubín, junto a la que se encuentra un parque de cultivo de ostras y varias piscifactorías, y la de Santoña y Noja, que acoge a aves llegadas de toda Europa.

FUERTE VIENTO En el País Vasco, una patrulla de Salvamento Marítimo avistó ayer una mancha de bolas de fuel dispersas de unos 40 a 50 metros de perímetro a 100 metros de la costa entre Lemoniz y Baquio (Vizcaya). El fuerte mar de fondo impedía la acción de los barcos anticontaminación para contenerla. El viento del noroeste que sopló todo el día limitó la llegada de las siete manchas de fuel avistadas, según el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, que visitó la zona. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, comprobó la situación desde un barco en Bermeo.