La empresa de inserción laboral Consolida Oliver, SL, recibió ayer el I Premio Ebrópolis a las Buenas Prácticas Ciudadanas por su trabajo en favor de los jóvenes desfavorecidos y de personas en riesgo de exclusión social del barrio Oliver, una zona de Zaragoza con agudos problemas de marginación social.

La empresa premiada, que competía con otros 28 proyectos del área de Zaragoza relacionados con la difusión de los valores solidarios y la mejora de las condiciones de vida, fue creada en 1998 a iniciativa de la asociación de vecinos y desde entonces ha dado formación y trabajo a 27 personas. Siete de ellas se encuentran trabajando en empresas normalizadas.

Según el jurado, "la empresa ganadora está equilibrada desde el punto de vista financiero" y constituye "un ejemplo digno de imitación", tal y como exige el espíritu del premio.

"Nuestros trabajadores --explicó Pilar María Armada, una de las administradoras de Consolida Oliver-- proceden en su mayoría de minorías étnicas y del fracaso escolar y todos ellos aprenden a realizar reformas de albañilería o a mantener jardines, dos especialidades con las que pueden encauzar su vida".

El colegio público Andrés Oliván, de San Juan de Mozarrifar, recibió un "reconocimiento expreso" por su proyecto Diez años (y más...) con los árboles . "Los doscientos alumnos de nuestro centro --explicó ayer Araceli Letosa, su directora-- han plantado estos últimos años alrededor de 6.000 árboles".

Con la primera edición del galardón Buenas Prácticas Ciudadanas, Ebrópolis (Asociación para el Desarrollo Estratégico de Zaragoza y su Zona de Influencia) quiere reconocer la labor realizada por particulares, asociaciones e instituciones que se dedican a actividades relacionadas con la protección del medio ambiente, la difusión cultural, la mejora de la calidad de vida y la integración social de los colectivos más desfavorecidos.

El premio, que se entregó en el curso de un acto que tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y estuvo presidido por el alcalde de Zaragoza José Atarés, está dotado con 6.000 euros que se entregan en forma de equipamiento. Lleva aparejada además la entrega de un diploma acreditativo y de una obra escultórica del artista zaragozano Javier Alonso Márquez.

"No se trata de un premio más", explicó Félix Asín, coordinador de Ebrópolis. "La ciudad de Zaragoza y su zona de influencia necesitan un espacio en el que se dé a conocer el trabajo, muchas veces anónimo, que se realiza en campos como la solidaridad, el medio ambiente o la asistencia".