Peatones, coches y autobuses debían recuperar esta tarde el paseo Independencia tras un año de cierre por reformas, pero la lluvia ha dejado fuera por el momento al tráfico rodado: faltaba pintar las marcas viales y ayer el agua impidió realizar este trabajo. Aún así, habrá fiesta de inauguración para los ciudadanos a pie. Vehículos y autobuses deberán esperar unos días a que mejore el tiempo.

El alcalde de Zaragoza, José Atarés, recorrió por la mañana las obras, que continúan contrarreloj para llegar a tiempo al estreno, y anunció la "puesta en servicio" de la vía pese a que están pendientes detalles de remate en el proyecto. "El paseo está suficientemente terminado y en condiciones de seguridad --afirmó Atarés-- y es de responsabilidad pública abrirlo ya".

A las seis y media de la tarde comenzará la fiesta con fuegos artificiales, jotas, villancicos y animación infantil. A las diez de la noche estaba previsto permitir el paso de vehículos y autobuses, pero esta decisión se congela hasta que mejoren las condiciones climatológicas y cuaje la pintura de las señalización horizontal. En principio, volverán a Independencia las líneas 30, 40, 38, 21 y el 35 en dirección Oliver. El resto seguirá desviado al menos un mes más porque las obras privadas del párking del Tubo no han concluido y mantienen abierto un solo carril en el Coso.

La obra ha costado 12,88 millones de euros (2.131 millones de pesetas); de la idea inicial mantiene la ampliación de aceras y la renovación total de los servicios, pero el proyecto ha cambiado sustancialmente: se descartó el centro subterráneo previsto en la plaza Aragón y las asimetrías en ese mismo espacio; la aparición en el subsuelo de los restos del arrabal musulmán de los Sinhaya obligó a olvidar el aparcamiento subterráneo de 500 plazas y tanto el mobiliario urbano como la iluminación han sufrido variaciones.

Finalmente, el paseo y las plazas de España y Aragón lucen un pavimento de granito "de gran calidad" sobre un espacio que triplica en extensión al que antes se dedicaba a los peatones. De los seis carriles para vehículos, dos serán para el bus, y el tráfico que cruza desde las calles transversales se reduce al mínimo. Una doble hilera de tilos --que ahora miden 7 u 8 metros, pero superarán los 20-- dará sombra a las dos plataformas laterales del paseo.

La iluminación, otro de los puntos que según los autores del proyecto cambian la imagen de Independencia, se reparte entre los 230 faroles clásicos que alumbran los porches y las 68 controvertidas farolas contemporáneas, en forma de L invertida, que dan luz a la calzada y las aceras. Completan el conjunto 35 altas columnas con focos.

La apertura, aunque sin tráfico, responde a la necesidad de acabar con las molestias a los ciudadanos, agravadas por las fiestas de Navidad, y las quejas de comerciantes, que han denunciado graves pérdidas económicas por las obras. Si hoy no llueve, coches y buses podrían entrar en el paseo en un par de días.