La historia de Alberto Cortina y Alberto Alcocer es la historia inseparable de dos primos, tocayos, de inolvidables gabardinas idénticas, que llegaron a ser cuñados tras casarse con las hermanas millonarias Alicia y Esther Koplowitz. De dos socios que construyeron un imperio financiero a partir de Construcciones y Contratas (CyC), la empresa de sus esposas, y que casi lo perdieron todo por culpa de la prenda íntima de una de sus amantes.
El 13 de febrero de 1989, Interviú publicó a todo color unas fotos de la nieta del conde Romanones y esposa del marqués de Cubas, Marta Chávarri, en un acto social, en las que se apreciaba claramente que no llevaba ropa interior. Días antes, la revista Diez Minutos había publicado unas fotografías de Alberto Cortina y Marta Chávarri a las puertas de un hotel vienés.
Fotos explosivas
Lo que podía haber sido un simple cotilleo se convirtió en el detonante que pulverizó el matrimonio de 20 años de Cortina con Alicia Koplowitz. De paso, acabó con el protagonismo de los primos en la constructora familiar y, sobre todo, hizo saltar por los aires la fusión entre el Banco Central de Alfonso Escámez y el Banesto del recién llegado Mario Conde. Hubo quien relacionó el incidente de las fotos con una maniobra de Conde para apartar a los primos, principales accionistas del Central, de sus planes como banquero.
Esther Koplowitz también se separó de Alberto Alcocer que, desde hacía tiempo, mantenía una relación sentimental con Margarita Hernández, exsecretaria del empresario catalán y hombre fuerte de KIO en España, Javier de la Rosa. Con él, los Albertos habían pactado la creación de Cartera Central.
´Beautiful people´
Hasta ese momento de gran cisma, los primos habían conseguido escalar en el éxito económico y social de la mano de CyC, emparentados con la beautiful people . Los Albertos crearon la sociedad Cartera Central como instrumento para negociar con KIO, en 1987, la adquisición del 15% del capital del Banco Central en manos del grupo kuwaití. El Gobierno socialista de Felipe González y el Ministerio de Economía de Carlos Solchaga no veían con buenos ojos tanta presencia extranjera en el banco español.
A cambio de las acciones del Central, los constructores cederían a KIO los terrenos de la madrileña plaza de Castilla para construir las famosas torres. Esta operación inmobiliaria está en el origen de la actual condena contra Cortina y Alcocer.
Con Cartera Central, los Albertos se convirtieron en los ochenta en principales accionistas del Banco Central --que presidía Alfonso Escámez-- y llegaron a controlar el 2% de Banesto, en plena guerra financiera para impedir el ascenso de Conde hacia la presidencia de la futura entidad fusionada. A finales de 1988, los Albertos ficharon como presidente de Cartera Central a Miguel Boyer. Pero las polémicas fotos acabaron con todo.
El Zaragozano
Cuando saldaron la relación con sus esposas, ambos recibieron como dote el Banco Zaragozano. Desde esta plataforma, los primos han reconstruido un nuevo imperio, sin dejar nunca de estar en el foco de los cotilleos y las cámaras de las revistas de papel couché .
Han ido prosperando en el negocio del tratamiento de basuras y residuos, ampliado con la pavimentación, alumbrado y conservación de ciudades como Barcelona o Madrid. En 1999 lograron aliarse con el empresario Florentino Pérez, actual presidente del Real Madrid, para que la constructora ACS absorbiera Vertresa (propietaria de los vertederos de Madrid), Imes y Venelin, patrimonio de los primos. El hólding de los Albertos incluye participaciones en más de una veintena de empresas.
Mientras, el morbo siguió circulando en las revistas del corazón. Tras casarse con Marta Chávarri en 1991, la prensa rosa ha atribuido a Cortina sucesivos romances con actrices y modelos como Adriana Vega, Mónica Pont, Sofía Mazagatos, la argentina Lorena y la presentadora Anne Igartiburu. A finales del 2002 se casó con Elena Cué, de 27 años, licenciada en económicas y excampeona de tiro de pichón.