Los subsectores de la Guardia Civil de Tráfico en Aragón sólo han recibido en perfectas condiciones de funcionamiento cinco de los once vehículos camuflados con radar cuya asignación anunció el lunes el Ministerio del Interior. Además, únicamente han llegado nueve de los turismos.

Los destacamentos de Zaragoza debían recibir seis vehículos; los de Huesca, tres, y los de Teruel, dos. Este último pedido era ayer el único que se había cumplimentado en perfectas condiciones. Según fuentes consultadas por EL PERIODICO, Huesca recibió dos de los tres coches que se le habían asignado. Ambos se encontraban operativos. A Zaragoza llegaron cinco de los seis que le correspondían, según hizo público Interior. Y de esos cinco, sólo uno se encontraba ayer en condiciones correctas para salir a la carretera. No obstante, se espera que en los próximos días comiencen a ser utilizados para patrullar las carreteras zaragozanas.

La dirección general de Tráfico ha sacado a la carretera esta semana una flota de 132 coches de colores comerciales y con matrículas civiles equipados con dispositivos de control cuyo objetivo es, principalmente, detectar y denunciar infracciones cometidas en movimiento en las carreteras.

La intención inicial de la dirección general de Tráfico, según anunció el lunes su responsable, Pere Navarro, era que los nuevos vehículos salieran a las carreteras para vigilar la seguridad vial durante la campaña de desplazamientos de esta Semana Santa.

Cada subsector provincial de la Guardia Civil de Tráfico ha recibido vehículos de distintos colores y modelos. El reparto tiene como objetivo permitir su rotación periódica entre las diferentes unidades para dificultar su identificación por parte de los conductores de la zona en la que vayan a operar.

Los 132 nuevos turismos, que se añaden a la flota de 124 coches-radar sin distintivos de que ya dispone el instituto armado, pertenecen todos a la gama medio-alta, tienen una potencia superior a los cien caballos en todos los casos.

Los vehículos están equipados con un cartel luminoso abatible en la bandeja trasera para identificarse como coches policiales, además de llevar tras el cristal delantero una pantalla alfanumérica que presentará a los infractores, de forma alternativa, las palabras "ALTO" y "G. CIVIL" para que se detengan. También dispone de un sistema de megafonía --capaz de grabar y reproducir mensajes de quince segundos-- y de dispositivos luminosos para llamar la atención de los conductores.