Los informes de tráfico condicionarán la realización de obras en Zaragoza, de forma que un estudio desfavorable sobre las afecciones en la circulación podrá paralizar o retrasar los trabajos de reforma de una calle, como ya ha sucedido en el caso del paseo de Teruel, estancado por decisión municipal. Así se desprende de la primera reunión de la comisión encargada de valorar la conveniencia o no de cada obra en Zaragoza y cuya primera decisión ha sido precisamente la de que los informes de tráfico sean vinculantes.

El nuevo comité, presidido por el primer teniente de alcalde, Carlos Pérez Anadón, y formado por miembros de todas las áreas municipales implicadas, nació del atascado paseo Teruel. Y es que las obras de esta vía zaragozana se paralizaron por temor al caos circulatorio, a pesar de que la reforma ya estaba adjudicada y el inicio de los trabajos, previsto para la próxima semana.

IMPACTO EN GRAN VÍA Si bien al principio se temió que el corte de esta vía durante cinco meses afectase a la circulación de Romareda, avenida Gómez Laguna y Delicias, la nueva comisión de obras constató también que el impacto de la reforma de paseo Teruel iba a tener un gran impacto en Gran Vía, puesto que este paseo tendría que absorber la mayor parte del tráfico rodado que habitualmente discurre por el paseo Teruel.

El hecho es que la reforma todavía no tiene fecha --cuenta con dotación presupuestaria desde el año pasado--, a pesar de las reiteradas peticiones de los vecinos y los comerciantes de la zona. El consistorio prefiere apostar por asegurar la movilidad ciudadana y priorizar las obras de la Expo frente a otras menos urgentes que pueden ser aplazadas durante unos meses.

La nueva comisión de obras tampoco terminó su reunión con una solución inmediata para el paseo Teruel, aunque se baraja que las obras no comenzarán hasta que finalice la primera fase de los trabajos del paseo Echegaray y Caballero, es decir, el tramo situado entre el puente de Santiago y el de Hierro. En principio, se preveía que esta parte del paseo se finalizara poco después de las fiestas del Pilar.

La decisión de que los informes de tráfico condicionen la realización de cualquier obra de la ciudad está motivada por los atascos que la ciudad está sufriendo en los últimos meses y que pueden pasar factura en las próximas elecciones de mayo. Ejemplos no faltan: cruzar don Jaime cuesta más de 20 minutos y el asfaltado de la rotonda de la Almozara originó atascos de una hora.