Cuentan que la semana pasada era difícil comprar en Zaragoza un colchón hinchable porque en las tiendas se habían agotado. Es el mejor síntoma de que algo está cambiando con el turismo, y más de cara al 2008. Porque que los hoteles estén a tope sólo supone unas ocho mil plazas (hay quince en construcción) pero en el Pilar nos han visitado muchos más turistas y las casas particulares empiezan a estar preparadas. Y lo que es más importante, han venido muchos extranjeros. Significa que Zaragoza empieza a tener proyección internacional. Seguro que el puente de cuatro días ha influido en esta avalancha de visitantes, pero es evidente que la Expo también cuenta. La capital se está vendiendo bien y de seguir a este ritmo, bien podría decirse que Zaragoza ha dejado de ser una ciudad de paso y se ha convertido ya en destino. Lo que queda es consolidarlo.

Periodista