Todo terminó. Ayer poco antes de las 19.30 horas se puso el punto final a la Feria Taurina del Pilar 2006. Un ciclo de diez días de toros, con un montón de festejos entre corridas, novilladas, vaquillas y toda clase de espectáculos populares que han llevado a La Misericordia casi a 250.000 personas, por lo que habrá que concluir que la afluencia de público ha sido la nota dominante.

En el capítulo de los espectáculos mayores habrá que recordar la apuesta de los Chopera, al comienzo de la feria cuando manifestaron que:. "Hemos querido traer una feria torista", y como han cumplido su palabra, el resultado del ciclo debe de ser calificado de espléndido.

Un montón de toros para torear y, lamentablemente, un montón de matadores que se van de vacío o bien por su mal momento personal o peor porque son realmente malos. Como ocurre en cualquier espectáculo, en el que hay cantantes malos, malabaristas a los que se les caen los artilugios o magos a los que se les ve el truco, pues de todo ha pasado por La misericordia.

No han tenido suerte los ganaderos aragoneses. Los Maños nos regalaron una novillada mansa, que fue el primer festejo de la feria. Y José Luis Marca nos metió el peor de los garrafones, con un Juli, pasando del tema, un Manzanares queriendo hacerlo y Eduardo Gallo con voluntad.

Los ganaderos de fuera plantearon las cosas mejor. Empezamos por Valdefresno, una vacada que estaba realizando un final de temporada espléndido y que en Zaragoza lo confirmó. La mejor corrida de la feria es suya. Solo estuvo a la altura de lo que le tocó en suerte César Jiménez.

Antes, se había corrido, siguiendo el orden de los carteles, reses de otras ganaderías como las de la Quinta, que ofreció dos buenos ejemplares (1° y 2°), frente a los que Luis Vilches acreditó un excelente momento y Alberto Álvarez siguió pidiendo su lugar y más corridas.

En el festejo de rejones estuvo sensacional Pablo Hermoso de Mendoza y en lugar muy destacado Sergio Galán.

La corrida de Samuel Flores no permitió muchas posibilidades y solo Jesús Millán supo dejar constancia de su sello personal, marcado por la profesionalidad y el valor.

La de Alcurrucén, con Paulita y Serranito, terminó en empate técnico, pero los dos podían haber hecho más. Los toros lo merecieron.

La ganadería de El Pilar tampoco estuvo mal con ejemplares de juego muy variado, pero interesante, que permitieron acreditar el excelente momento de Salvador Vega y de Alejandro Talavante.

Siguiendo con la línea torista, debemos de destacar el excelente encierro de Cebada Gago y la sensacional lidia de Domingo López Chaves, que resultó corneado.

De los victorinos de ayer, mejor no hablar, la corrida no sirvió y el público le dio demasiada importancia a una corrida que no fue brava ni mucho menos.