Si se luchó por la Expo habrá que vestirla. Los apoyos e infraestructuras que ese escenario reclama ya están en curso. Llegan de los impuestos de todos los españoles, como a Sevilla o a Barcelona fueron la parte proporcional de los nuestros. Es el empujón que una ciudad agradece y con el que debe colaborar, porque las reformas se quedan en casa y aumentan su atracción. Aprovechando el impulso --que es cuando mejor se pedalea-- porque del propio incremento de la actividad también se recogen los frutos en forma de impuestos. Periodista