A la vista de los datos que maneja el servicio municipal de Movilidad y del barómetro municipal sobre preocupaciones ciudadanas, el tráfico en Zaragoza ha dejado de ser un problema más y ha pasado a convertirse en el principal problema. Los munícipes no pueden mirar a otro lado y han de actuar con urgencia, sin pensar ni en coyunturas --la Expo-- ni en intereses particulares --las próximas elecciones--. El plan intermodal de transporte marca la pauta a seguir. La situación actual obliga a la búsqueda de fórmulas inmediatas y a una mayor previsión a medio plazo. Los paños calientes ya no sirven.