Zaragoza tiene un déficit de 40.000 plazas de aparcamiento. Para rebajar esta cifra y, esencialmente, para aprovechar los garajes como elemento disuasorio de la utilización del vehículo privado, el Plan Intermodal de Transporte (PIT) contempla la construcción en los próximos diez años de 47.733 nuevas plazas de aparcamiento de coches y motocicletas. De ellas, 44.000 están previstas para vehículos de residentes y el resto para motos. Asimismo, apuesta por la puesta en servicio de más de 2.800 plazas para coches en aparcamientos disuasorios. La oferta se completa con 14.343 sitios vigilados para bicis.

El Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón barajan la creación de una empresa pública (o mixta) de propiedad municipal para ejecutar estas actuaciones. La construcción de las 44.000 plazas para residentes tiene un presupuesto de 396 millones de euros que permitirían al consistorio recuperar 132 millones en concepto de canon municipal (3.000 euros por vehículo). Cada párking tendría un tamaño mínimo de 200 plazas, que saldrían a la venta con un derecho de uso de 50 años.

El ingeniero de Caminos responsable del área de aparcamiento del PIT, Jaime Aldana, detalló estas actuaciones en las jornadas de debate sobre el avance del Plan Intermodal de Transporte que se celebran ayer y hoy en el Auditorio de la capital aragonesa. Aldama indicó que el objetivo fundamental es utilizar la política de aparcamiento para reducir el porcentaje de coches que entran hasta las zonas más densas de la ciudad y recuperar viario para otros usos.

En este sentido, el ingeniero explicó que el PIT apuesta por reducir hasta el 80% la superficie de zona amarilla para residentes y hasta el 20% la zona azul para ganar estos carriles para uso público. "Es necesario retirar el autoquieto de la calle", indicó Aldama.

El texto aboga también por modificar la normativa sobre edificación, un cambio que solo podrá estar en vigor cuando se apruebe un nuevo Plan General de Ordenación Urbana, con la intención de aumentar el número de plazas de aparcamiento fuera del vehículo por vivienda. Así, se prevé la construcción de un mínimo de 1,5 plazas subterráneas por cada vivienda nueva.

Con respecto a los aparcamientos disuasorios, el PIT recoge la construcción de 1.800 plazas en la red de cercanías (Utebo, Casetas, La Joyosa, Alagón, Cabañas de Ebro, Pedrola, Cuarte, Cadrete, María de Huerva, Cogullada y Las Fuentes) y otras mil en la red de autobuses (500 en la N-232 junto a Casetas y otras 500 en la A-23 junto a San Gregorio). Aunque no precisa la capacidad, contempla también párkings disuasorios en las cabeceras de las futuras líneas del tranvía.

Para apoyar la red peatonal de calles que contiene el documento, se prevé poner en marcha un grupo de aparcamientos de rotación en el puente de La Almozara, paseo María Agustín, plaza del Portillo, avenida Valencia, paseo Pamplona, paseo Constitución y Cesáreo Alierta. Los parkings de bicis y motos vigilados se distribuirán entre las estaciones y paradas de la red de transporte púyblico, los edificios de uso terciario (universidad, hospitales...) y en los bordes de las áreas peatonales.

La intervención de Aldama estuvo precedida por la del geógrafo de San Sebastián José Benaito. El experto en movilidad de la capital donostiarra demostró con datos cómo la política de aparcamiento puede utilizarse como política de circulación, ya que con más de 7.000 plazas de aparcamientos subterráneos y otras tantas de parquímetros, con más de tres millones de usuarios al año, se ha conseguido que solo el 18% de los ciudadanos utilice el vehículo privado como opción de transporte. Las administraciones prevén diez años para cumplir este plan, todavía pendiente de aprobación.