El Ministerio de Medio Ambiente espera que las lluvias del próximo mes de noviembre permitan, tras los positivos efectos que han tenido las primeras precipitaciones otoñales, dar por finalizada la situación de sequía que desde hace dos años sufre la cuenca del Ebro.

Las dos primeras fases de precipitaciones de este otoño, registradas el último fin de semana de septiembre y esta misma semana, han provocado un notable incremento de las reservas en los embalses de la margen izquierda del Ebro, los que abastecen a las principales zonas de regadío de la cuenca, aunque no se han dejado notar en la misma medida, ni de lejos, en los de la derecha.

Las previsiones meteorológicas apuntan a que las precipitaciones tendrán en el mes de noviembre un comportamiento "normal". De cumplirse, "habremos resuelto la situación (de sequía) en la cuenca del Ebro. Este otoño habremos alcanzado una situación de normalidad", dijo ayer en Zaragoza el secretario general de Territorio y Biodiversidad, Antonio Serrano, número dos del Ministerio de Medio Ambiente.

No obstante, Serrano rechazó lanzar las campanas al vuelo. Recordó que continúan existiendo "problemas" por la escasez de reservas en la cuenca del Noguera Ribagorzana, cuyos embalses, pese a disponer de una regulación hiperanual, han quedado esquilmados tras dos años de sequía. Y matizó que "en el resto de la cuenca la situación no es óptima, pero ha mejorado". "Esperemos que siga lloviendo", añadió.

Con todo, hace unas semanas el Consejo de Ministros prorrogó un año más --hasta noviembre del 2007-- la vigencia del decreto que permite a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) adoptar medidas especiales --desde modular las concesiones hasta aplicar abastecimientos de urgencia-- para afrontar la sequía en la cuenca.

Por otro lado, la CHE va a poner en marcha dos actuaciones urgentes relacionadas con la sequía. "Por si noviembre sale mal", apuntó su presidente , José Luis Alonso.

Una de ellas es el uso de los "sobrantes" otoñales e invernales del río Ésera para cubrir el caudal ambiental del Ribagorzana y las demandas del Canal de Piñana, de forma que los embalses de su cauce puedan restringir la suelta de caudales para acumular reservas de cara a la próxima campaña.

BOMBEO AL PIEDRA La otra es la puesta en marcha de la elevación de aguas desde el río Jalón al embalse de la Tranquera, en el cauce del Piedra, que tiene vacíos más de dos tercios de su capacidad. Con esas obras, dijo, "resolveríamos los problemas más acuciantes" de la cuenca.

El presidente de la CHE explicó también que las obras del embalse de San Bartolomé, en Ejea, están "a punto de empezar". Esta es, en lo que va de año, la única obra de emergencia en Aragón incluida en los decretos de medidas especiales y ayudas para paliar la sequía promulgados por el Gobierno central.

Tanto la sequía como las primeras lluvias del otoño están teniendo comportamientos diferentes según de qué margen del Ebro se trata.

En la margen derecha, el crecimiento de las reservas ha sido notable en las últimas cinco semanas, desde que comenzaron a registrarse las primeras lluvias copiosas. De este a oeste: Yesa, en el Aragón, casi ha duplicado el volumen embalsado; los pantanos del Gállego y la Sotonera acumulan alrededor de 90 hectómetros cúbicos más; el incremento de las reservas en los dos grandes embalses del Cinca, Mediano y el Grado, supera los 300 hectómetros; Barasona, en el Ésera, ha duplicado sus reservas si se descuenta el barro que acumula, y los tres grandes depósitos del Ribagorzana han ganado agua suficiente para llenar, prácticamente, Escales.

En el caso del Gállego, el Sotón y el Cinca, los caudales almacenados en menos de 40 días equivalen a los recursos que necesita Riegos del Alto Aragón para cubrir la mitad de una campaña, abastecimientos urbanos incluidos.

Vadiello, el pantano básico para el abastecimiento de Huesca, ha acopiado caudales para abastecer a la capital altoaragonesa durante más de cuatro meses.

Por el contrario, en la margen derecha apenas han variado las reservas con la llegada del otoño con la excepción de algún embalse como La Tranquera, que ha ganado casi un hectómetro semanal.

Por último, sí continúa subiendo el volumen de reservas en el pantano de Mequinenza, que recoge todo el caudal procedente de los afluentes no regulados del tramo medio --y parte del alto-- del Ebro. Ribarroja, lleva meses a rebosar. Tanto como para efectuar algunos vertidos.