Los motoristas y ciclistas no solo han de afrontar el riesgo que suponen los accidentes de tráfico convencionales, con su pellejo como carrocería, sino que de un tiempo a esta parte se enfrentan también a malas prácticas en el cierre de caminos. Sean a conciencia o por desconocimiento, los cortes abruptos o con cadenas de escasa visibilidad generan accidentes, que en el caso de Aragón aún no han sido mortales.

Por ello, desde la Unión Internacional para la Defensa de los Motociclistas, radicada en Fraga y gestionada por Juan Carlos Toribio, han impulsado una petición a la Fiscalía y a las fuerzas de seguridad (particularmente a la Guardia Civil, bajo cuya competencia están la mayoría de carreteras y caminos rurales) para que endurezcan la persecución por la vía penal de estas prácticas. La iniciativa ya ha recogido 5.260 firmas en la plataforma de internet change.org.

La Guardia Civil no desconoce el problema --el año pasado lanzó una campaña informativa para recibir información sobre estas prácticas--, pero fuentes del instituto armado en las tres provincias aragonesas aseguraron que no se han registrado incidentes graves ni recientes. El último del que se tuvo conocimiento un ciclista herido en Calatayud en enero no derivó en sanción porque los agentes no encontraron nada inusual al revisar la zona del siniestro.

Pero el hecho de que no haya sanciones no significa que el problema no exista, alerta Toribio. En los últimos años su asociación ha dado parte de numerosos puntos conflictivos, de todo tipo, algunos ya solucionados.

Los obstáculos que piden erradicar son de dos tipos: por un lado, los cortes ilegales de vías, bien sea con cadenas, cables o cuerdas que apenas se ven, bien con bloques de hormigón, áridos acumulados o barreras metálicas de seguridad.

Por otro, las trampas colocadas a mala fe, en caminos y sendas del monte, que pueden ir desde los cables a la altura del cuello hasta tablas con clavos, piedras y perfiles metálicos. Unos obstáculos que fácilmente pueden hacer caer a los amantes de las dos ruedas y, en casos extremos --que los ha habido--, provocarles la muerte.

En cuanto a las primeras, la asociación ha detectado casos en los últimos años en la N-211, en la que Fomento acumuló áridos en el antiguo trazado --sin cerrarlo-- y los vecinos, por imitación, agrandaron la montaña. O en la A-242, en Fraga, con el trazado interrumpido de forma abrupta. Ambas situaciones se solucionaron, tras las oportunas quejas.

Los cierres de caminos con cables o cadenas, apenas visibles y sin señalizar, se repiten por múltiples zonas. Toribio recuerda a vuelapluma casos en Cadrete, María y Cuarte de Huerva, Alcañiz o Calatayud.

Por todo ello, además de instar a que estas prácticas se persigan penalmente (así lo refleja el Código Penal con penas de seis meses a dos años de cárcel), invitan a quienes quieran cerrar un camino de su propiedad a que contacten con ellos para que les indiquen cómo hacerlo.