Con el amparo de las resoluciones judiciales y la supervisión de la Guardia Civil, los técnicos del Gobierno de Aragón acudirán hoy al museo de Lérida a transportar las 44 obras de arte del tesoro del monasterio de Sijena que fueron adquiridas tras una venta declarada ilegal. Si la presión popular no lo impide, las piezas serán transportadas al cenobio monegrino en un camión de gran tamaño y una furgoneta tras un proceso de embalado para el que se calculan algo menos de ocho horas.
Las obras se conservarán en los antiguos dormitorios del monasterios habilitados como sala de exposiciones por la DGA, tras una inversión de 100.000 euros. En ella ya se pueden ver 51 piezas que salieron el pasado año del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), vinculadas al mismo litigio, y que fueron entregadas de forma voluntaria, a pesar de los retrasos.
Las autoridades catalanas se han escudado hasta ahora para retrasar el proceso en que la entrega forma parte de la ejecución provisional de una sentencia dictada por el juzgado de Instrucción de primera instancia de Huesca que todavía no es firme. Sin embargo, los reiterados recursos que han intentado detener la devolución nunca han sido admitidos a trámite. El alcalde de Lérida, Àngel Ros (PSC), todavía mantenía ayer la esperanza de que alguna de las últimas peticiones destinadas a ganar tiempo fuera admitida a última hora. Eso supondría detener nuevamente el proceso.
Según el regidor, el problema de base en el actual desarrollo de los acontecimientos está en la aplicación del artículo 155 para esta cuestión en concreto. A pesar de que su partido fue uno de los promotores de la iniciativa destacó que el mecanismo «no está pensado para incidir en contenciosos entre administraciones o entre administraciones y particulares», indicó.
Sobre la posible presencia de concentraciones contrarias a la salida de las obras en la explanada de entrada al recinto se mostró algo más tolerante. «Los ciudadanos pueden hacerlas, y mientras se hagan en los cauces de absoluto respeto, el derecho de manifestación es reconocido», zanjó.
LARGO CAMINO
Aunque Lérida y Villanueva están separadas únicamente por unos 80 kilómetros, el camino para el regreso de las piezas se antoja mucho más rápido. En su origen, las 97 obras artísticas del conjunto salieron del monasterio entre los años 1982 y 1994 al ser vendidas por las monjas de la orden Sanjuanistas que entonces ocupaba el recinto.
Aunque no está claro que la Generalitat hiciera efectivo el pago del importe de las partidas, el juzgado altoaragonés declaró ilegal la compraventa al señalar que todas ellas formaban parte de un conjunto protegido en su condición de Monumento Nacional desde 1923 y que no se puede disgregar.
El Gobierno de Aragón ha movilizado un equipo formado por seis técnicos del departamento de Cultura y por dos expertos en restauración y conservación. Previsiblemente la dirección del museo leridano abrirá las puertas a las ocho de la mañana y procederá a indicar dónde se encuentran guardadas las 44 piezas, ya que solo se exponen siete. Algunas de ellas presentan daños que harán más complejo su traslado, una circunstancia que ya se ha tendido en cuenta en el diseño del plan de recuperación.