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MUJER Y DEPORTE

Una carrera sin fin

La atleta de Borja comenzó a competir tarde pero acumula numerosos récords y títulos y no se pone fecha de caducidad

Arancha Tejero. ROBERTO GARCÍA

Nunca es tarde para darse cuenta de lo que le apasiona a uno realmente. Y si no que se lo digan a Arancha Tejero. La atleta nacida en Borja completó su primer maratón con 44 años en 2016 y en Sevilla. Esos 42 kilómetros marcaron un gran punto de inflexión en la vida de la aragonesa.

Obviamente, para completar una carrera así hace falta una preparación previa y ya había participado en algún medio maratón, pero hasta entonces a Tejero nunca se le había pasado por la cabeza la idea de competir. «De pequeña, entre los 10 y los 12, años, sí que con un grupo de amigas bajábamos a Zaragoza y en el Parque Grande hacíamos alguna competición, pero desde entonces nada», recuerda Arancha, que, a pesar de todo, no ha dejado nunca de practicar deporte, ya fuera aeróbic, salir en bicicleta o correr, disciplina en la que fue progresando poco a poco y por placer, hasta que llegó el día clave: «Durante el maratón de Sevilla me sentí muy bien y me fijé que iba adelantando muchos corredores con dorsal que estaban compitiendo en el Campeonato de España, así que en ese momento pensé que por qué no probar».

Dicho y hecho, y a través de un amigo suyo, Esteban, entró en un club navarro, el Hiru-Herri. Y desde entonces, Tejero no se cansa de ganar carreras en la categoría de veteranas. Su siguiente cita tras la de Sevilla, ya federada, fue el maratón de Mallorca. Resultado: campeona de España en su categoría. A partir de ahí, cada vez más motivada, comenzó un carrusel de viajes para correr las pruebas más importantes del país, ya fueran maratones, competiciones de menor recorrido o citas tan ilustres como la San Silvestre Vallecana, en la que batió el récord de Aragón.

Pero llegó la pandemia y a Arancha, que trabaja en una residencia de ancianos en Borja, le golpeó con dureza. «Me contagié de las primeras del virus y me dio fuerte», recuerda la aragonesa, a la que a la afección por covid se le sumó una complicada apendicitis que le impidió prácticamente moverse durante seis meses: «Perdí toda mi condición física».

Pero, lejos de rendirse, a Tejero no le importó empezar casi de cero. «En ningún momento pensé en dejar de hacer deporte. Para mí es una necesidad, el momento especial del día», reconoce emocionada. En que su cuerpo se lo permitió, Arancha volvió a la competición con el club de Zuera, aunque en distancias más cortas. Lo que no han cambiado han sido sus resultados. El pasado verano Tejero se proclamó campeona de España de 5.000 metros en su categoría y viajó a Finlandia al Mundial máster, donde logró coronarse como campeona del mundo de 10.000 y subcampeona de 5.000. «Nunca olvidaré el momento cuando sonó el himno de España en el podio», confiesa la de Borja.

A pesar de haber tocado ya el cielo, Arancha tiene hambre de mucho más y no le pone fecha de caducidad a su carrera. No en vano, la próxima temporada la aragonesa competirá con el Playas de Castellón. «Empecé tarde, pero ahora quiero seguir hasta que el cuerpo aguante».

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